La DANA suspende clases en 40 municipios valencianos y cinco comarcas de Tarragona

Riesgo potencial de inundaciones y desbordamientos en zonas con infraestructuras dañadas por desastres anteriores.
El impacto será mayor donde el alcantarillado aún no se ha recuperado
Las infraestructuras dañadas por la DANA anterior amplificarán los efectos del nuevo temporal.
Mark

¿Por qué suspenden las clases si aún no ha llegado la lluvia? ¿No es exagerado?

Mimi

No es exageración, es aprendizaje. Hace un mes, la DANA de octubre mató a más de 200 personas. Las autoridades vieron cómo las infraestructuras colapsaron. Ahora, con otro temporal en el horizonte, prefieren detener la actividad antes de que la gente esté en la calle.

Luke

Pero hay que ser precisos: ¿sabemos exactamente cuánta lluvia caerá? El artículo dice "al menos 150 litros en 24 horas". ¿Es una predicción segura o un escenario posible?

Mimi

Es un escenario probable basado en los modelos meteorológicos. No es certeza absoluta, pero es suficientemente probable como para justificar medidas preventivas.

Mark

¿Y esos 150 litros, es mucho o poco?

Mimi

En una región con infraestructuras intactas, sería manejable. Pero en Valencia, donde el alcantarillado sigue dañado por el temporal anterior, es potencialmente catastrófico.

Luke

El artículo menciona que Protección Civil emite alertas naranjas en Tarragona. ¿Eso es diferente a lo que espera Valencia? ¿Hay zonas que corren más riesgo que otras?

Mimi

Sí. Los umbrales varían según la geografía. En la costa mediterránea, el aviso naranja se activa a partir de 40 litros por hora. En el interior, a partir de 30. Tarragona está en la costa, así que tiene sus propios parámetros.

Mark

¿Cuánto tiempo llevará esta lluvia?

Mimi

No sabemos exactamente. El aviso dice que caerán 150 litros en 24 horas, pero eso podría ser distribuido a lo largo de todo el día o concentrado en pocas horas. La intensidad importa tanto como el volumen total.

Luke

Y una pregunta importante: ¿cuántos municipios realmente están en riesgo? El titular dice 40 en Valencia y cinco comarcas en Tarragona. ¿Eso es toda la región o solo las zonas más vulnerables?

Mimi

Son las zonas que las autoridades consideran de mayor riesgo. No toda la región está bajo alerta roja, pero sí las áreas que sufrieron más daño hace un mes.

Mark

¿Qué pasa si la lluvia no es tan intensa como se predice?

Luke

Entonces habremos paralizado la vida de decenas de miles de personas por una precaución que resultó innecesaria. Pero si llueve como se espera y no hubiéramos tomado medidas, habríamos dejado a gente vulnerable en la calle. Es un cálculo de riesgos.

  • Una nueva DANA avanza hacia la costa mediterránea con precipitaciones previstas de hasta 150 litros en 24 horas, golpeando exactamente las zonas que aún no se han recuperado del temporal de octubre.
  • Protección Civil ha emitido alertas naranjas en cinco comarcas de Tarragona, mientras universidades, escuelas y aeropuertos suspenden o retrasan su actividad en Valencia, Málaga y Palma.
  • El verdadero peligro no es el volumen de lluvia en sí, sino que caerá sobre infraestructuras destrozadas: alcantarillados rotos, sistemas de drenaje inoperativos y carreteras aún en reparación.
  • Las autoridades han optado por la cautela máxima, reconociendo que los territorios afectados carecen de la capacidad mínima para absorber un nuevo embate, por moderado que sea en términos absolutos.

Apenas un mes después de que una DANA devastara la costa mediterránea española, otro sistema de lluvias torrenciales se aproxima a las mismas zonas heridas. Cuarenta municipios valencianos, comarcas de Tarragona y Málaga han cerrado escuelas y universidades como gesto de prudencia ante lo inevitable. Lo que hace a este episodio especialmente grave no es la cantidad de agua que caerá, sino el suelo roto sobre el que caerá: alcantarillados dañados, carreteras en reparación, comunidades que aún no han terminado de levantarse del golpe anterior.

Cuarenta municipios de la Comunidad Valenciana han cerrado sus escuelas. Cinco comarcas de Tarragona han recibido alertas naranjas de Protección Civil. Las universidades de Valencia y Málaga han suspendido su actividad. Todo responde a un mismo fenómeno: otro episodio de lluvias torrenciales que se aproxima a la costa mediterránea española, apenas un mes después de que la DANA de octubre devastara la región.

La amenaza es concreta: se esperan al menos 150 litros en 24 horas en las mismas zonas que ya sufrieron el temporal anterior. Para entender qué significa eso, conviene saber leer el lenguaje de los avisos meteorológicos. Cuando se anuncia una intensidad de 40 litros por hora, no significa que esa cantidad exacta caiga en sesenta minutos, sino que esa será la magnitud mínima sostenida mientras el aviso esté activo. En la costa mediterránea, ese umbral activa el nivel naranja. El rojo se dispara a partir de 90 litros por hora o 180 en doce horas, y no existe nivel superior.

En condiciones normales, 150 litros en un día causarían inundaciones manejables. El problema es que caerán sobre infraestructuras ya destrozadas. El alcantarillado sigue dañado. Los sistemas de drenaje no se han recuperado. Las carreteras aún están en reparación. Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, lo explicó con claridad: el impacto será mayor precisamente porque las ciudades afectadas no tienen capacidad de absorber tanta agua.

Esta es la crueldad de la situación: no es solo que llueva mucho, es que llueve mucho donde menos capacidad hay para manejarlo. Para dimensionarlo, lo que caerá en Valencia en veinticuatro horas equivale a lo que recibe Fuerteventura en meses enteros. Las autoridades han optado por la cautela, paralizando la vida cotidiana con el reconocimiento implícito de que estos territorios, que hace poco sufrieron un desastre, no están listos para otro.

Cuarenta municipios de la Comunidad Valenciana han cerrado sus escuelas. Cinco comarcas de Tarragona han recibido alertas naranjas de Protección Civil. Las universidades de Valencia, la Politécnica y la de Málaga han suspendido su actividad. El aeropuerto de Palma registra retrasos. Todas estas medidas responden a un mismo fenómeno: otro episodio de lluvias torrenciales que se aproxima a la costa mediterránea española, apenas un mes después de que la DANA de octubre devastara la región.

La amenaza es concreta. Se esperan precipitaciones de al menos 150 litros en 24 horas en las mismas zonas que ya sufrieron el temporal anterior. Pero para entender qué significa eso, hay que saber leer el lenguaje de los números de lluvia. Cuando un aviso meteorológico dice que caerán 40 litros por hora, no significa que exactamente esa cantidad caiga en sesenta minutos. Significa que durante todas las horas que el aviso esté activo, la intensidad será de al menos esa magnitud. Es el umbral que activa el nivel naranja en la costa mediterránea. Por debajo de 20 litros por hora, la alerta es amarilla. A partir de 60 litros por hora en el interior o 90 en zonas costeras, se declara riesgo extremo.

La Agencia Estatal de Meteorología clasifica estos umbrales según la geografía local. No llueve igual en Madrid que en Galicia. La costa mediterránea y las Baleares tienen sus propios parámetros porque allí las precipitaciones son históricamente más intensas. Un aviso rojo en esas regiones se activa a partir de 90 litros por hora o 180 en doce horas. Pero aquí está el problema que confunde tanto al público como a las autoridades: leer que está activo un aviso rojo no significa que vayan a caer exactamente esos 180 litros. Esa cifra es simplemente la frontera a partir de la cual se dispara la alarma máxima. No existe aviso negro por encima.

En esta ocasión, la zona cero de la DANA de octubre recibirá al menos 150 litros en veinticuatro horas. En condiciones normales, esa cantidad no sería catastrófica. Podría causar algunas inundaciones y desbordamientos, pero nada más. El verdadero problema es que caerá sobre infraestructuras ya destrozadas. El alcantarillado sigue dañado. Los sistemas de drenaje no se han recuperado. Las carreteras aún están en reparación. Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, lo explicó con claridad: el impacto será mayor precisamente porque las ciudades y pueblos afectados no tienen aún la capacidad de absorber tanta agua.

Esta es la crueldad de la situación. No es solo que llueva mucho. Es que llueve mucho donde menos capacidad hay para manejarlo. Las autoridades han optado por la cautela: cerrar escuelas, suspender clases universitarias, emitir alertas. Son decisiones que paralizan la vida cotidiana, pero que reconocen una realidad: los territorios que hace poco sufrieron un desastre no están listos para otro.

Para poner en perspectiva lo que significa lluvia en España, el noroeste de Navarra y el oeste de A Coruña son los lugares más lluviosos del país, con más de 3.000 litros anuales. La sierra de Grazalema en Cádiz, frecuentemente citada como el punto más húmedo, recibe apenas 2.000 litros al año, que es el triple de la media nacional. En el extremo opuesto, el sur de Fuerteventura apenas recibe 100 litros anuales, equiparable al Sáhara. En la Península, el cabo de Gata en Almería es el más seco, con solo 150 litros al año. Estos números muestran que la lluvia en España es profundamente desigual según la geografía. Lo que cae en veinticuatro horas en Valencia esta semana equivale a lo que cae en meses en Fuerteventura.

El problema es que caerá en lugares donde el alcantarillado y las infraestructuras están muy dañadas, por lo que el impacto va a ser mayor
— Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología
Envie de l'histoire complète ? Lire l'original sur El País ↗
Nous contacter FAQ