Un grupo de seis países europeos negocia discretamente con naciones fuera de la UE para ubicar centros donde procesar solicitudes de asilo rechazadas, una estrategia que ha fracasado previamente. La aprobación del reglamento de retornos en junio abrió legalmente la puerta a estos centros, impulsados por el auge de la ultraderecha y adoptados por conservadores tradicionales europeos.
La crisis de Ceuta impulsa planes de centros de deportación fuera de la UE
Las imágenes dramáticas superan a las mejores estadísticas
¿Por qué Italia insiste en estos centros si el suyo en Albania ha estado prácticamente vacío durante dos años?
Porque el fracaso no importa tanto como la narrativa. Piantedosi vio a miles de personas llegando a Ceuta y pensó: esta es mi oportunidad para revivir una idea que parecía muerta.
Pero ¿no es extraño que Dinamarca, un país socialdemócrata, lidere esto?
No, si entiendes que la migración se ha convertido en un tema que cruza las líneas ideológicas tradicionales. Fredriksen ya lo intentó en 2021 con Ruanda. Falló, pero ella no se rindió. Ceuta le dio una segunda vida a su proyecto.
¿Qué significa exactamente "tercer país seguro"?
Es un concepto que Europa inventó porque la Convención de Ginebra no lo contempla. Básicamente, es un país donde se supone que se respetan los derechos de los refugiados. Pero nadie ha definido realmente qué lo hace "seguro".
¿Y si estos países no cumplen esas garantías?
Esa es la pregunta que las ONG de derechos humanos están haciendo. Ruanda, Uganda, Uzbekistán: ¿realmente ofrecen protección legal sólida? Nadie lo sabe con certeza.
¿Entonces Ceuta es realmente el problema que estos gobiernos quieren resolver?
No. Ceuta es la excusa. El verdadero objetivo es endurecer las políticas migratorias. Las imágenes dramáticas venden mejor que las estadísticas, y los gobiernos lo saben.
The Pulse
- Seis países europeos (Austria, Dinamarca, Alemania, Grecia, Países Bajos, Italia) negocian discretamente con naciones fuera de la UE
- El reglamento de retornos aprobado en junio de 2026 abrió legalmente la puerta a estos centros
- El centro de deportación italiano en Albania ha estado casi vacío durante dos años consecutivos
- Se espera cerrar acuerdos antes de fin de 2026; posibles países: Ruanda, Uganda, Uzbekistán, Montenegro
Un grupo de seis países europeos negocia discretamente con naciones fuera de la UE para ubicar centros donde procesar solicitudes de asilo rechazadas, una estrategia que ha fracasado previamente. La aprobación del reglamento de retornos en junio abrió legalmente la puerta a estos centros, impulsados por el auge de la ultraderecha y adoptados por conservadores tradicionales europeos.
Tras la crisis de Ceuta, países de la UE como Italia, Dinamarca y Austria aceleran negociaciones para establecer centros de deportación de migrantes en terceros países, buscando cerrar acuerdos antes de fin de año.
Italia construyó un centro de deportación en Albania hace dos años con la intención de procesar solicitudes de asilo fuera de sus fronteras. Durante dos años consecutivos, el lugar ha permanecido casi vacío. Los tribunales han cuestionado su legalidad, y los costos han sido excesivos. Aun así, cuando las imágenes de miles de migrantes llegando a Ceuta inundaron las pantallas del mundo a principios de agosto, el ministro de Interior italiano Matteo Piantedosi vio una oportunidad. En una reunión del Consejo de la Unión Europea dedicada a la crisis en la ciudad española del norte de África, pidió que la UE construyera instalaciones similares fuera de su territorio para frenar la migración irregular. Habló de "soluciones innovadoras", un lenguaje cuidadosamente elegido para evitar la palabra "deportación" y sus connotaciones políticas incómodas.
No estaba solo. Dinamarca, un país socialdemócrata liderado por la primera ministra Mette Fredriksen, lo apoyó de inmediato. También lo hicieron Austria, Grecia, Países Bajos y Alemania. El comisario europeo Magnus Brunner, austriaco, confirmó después de la reunión que varios Estados miembros estaban negociando discretamente con países fuera de la UE para ubicar estos centros. Cuando un periodista utilizó la palabra "deportación", Brunner se apresuró a corregirlo, prefiriendo el término "retorno". Este grupo de seis naciones, que se autodenomina "grupo de países ejecutores", planea intensificar sus negociaciones en septiembre y espera cerrar acuerdos antes de que termine el año.
La aprobación del reglamento de retornos en junio fue el punto de inflexión legal que hizo posible este movimiento. El nuevo reglamento abre la puerta para trasladar migrantes y solicitantes de asilo rechazados a centros ubicados fuera de la UE. Esta apertura legal fue facilitada por el crecimiento de partidos de extrema derecha en el Parlamento Europeo y por la adopción de estas políticas por parte de los conservadores tradicionales europeos. Fredriksen y la primera ministra italiana Giorgia Meloni promovieron una carta conjunta firmada por diecinueve países pidiendo que se aplicaran estas "nuevas posibilidades" del reglamento, incluyendo lo que llaman "hubs" en terceros países.
Dinamarca tiene un historial con este tipo de iniciativas. En 2021, Fredriksen aprobó una ley que permitía trasladar solicitantes de asilo fuera de la UE para procesar sus solicitudes allí. Firmó un acuerdo con Ruanda, pero el proyecto fue suspendido en 2023 y nunca se reactivó. El fracaso no la desanimó. Ahora, con Ceuta como telón de fondo, cree que el momento es propicio para intentarlo de nuevo.
Los detalles sobre qué países acogerían estos centros permanecen en la sombra. Reportes de prensa en los países del grupo ejecutor mencionan a Ruanda, Uganda, Uzbekistán e incluso Montenegro, un candidato a la adhesión a la UE. Albania, donde Italia ya construyó su centro, también aparece en las conversaciones. El ministro de Interior alemán Alexander Dobrindt ha indicado que espera cerrar acuerdos con Estados fuera de la UE antes de que termine 2026.
Las organizaciones de derechos humanos ven en todo esto una maniobra política. Chiara Catelli, asesora de Picum, una red de organizaciones que defienden los derechos de los migrantes, sostiene que lo ocurrido en Ceuta no tiene relación alguna con los centros de deportación fuera de la UE. "Los gobiernos están utilizando cualquier excusa para imponerlos y dar la imagen de que son duros con la inmigración", dice. Señala que los cruces fronterizos se han utilizado durante años para convertir a los migrantes en chivos expiatorios y distraer a los votantes de problemas más profundos.
Brunner ha sido cuidadoso al no vincular directamente estos centros con los sucesos de Ceuta. Cuando habla de ellos, enfatiza que deben ubicarse en un "tercer país seguro", un concepto que no existe en la Convención de Ginebra pero que Europa ha construido para referirse a un Estado donde se presume que se respeta el principio de no devolución y se garantizan la vida y la libertad. El comisario también ha señalado que el endurecimiento de las políticas migratorias ha reducido la migración irregular un 55% en dos años y un 40% en lo que va de 2026. Sin embargo, reconoce que "las imágenes dramáticas" de Ceuta superan a cualquier estadística positiva, y esa es una lección que los gobiernos europeos han aprendido bien.
Notable Quotes
Los gobiernos están utilizando cualquier excusa para imponerlos y dar la imagen de que son duros con la inmigración— Chiara Catelli, asesora de Picum
Las imágenes dramáticas de Ceuta superan a las mejores estadísticas, y esa es una de las lecciones aprendidas— Magnus Brunner, comisario europeo