En el cruce entre la tecnología y la infancia, los padres están redefiniendo silenciosamente lo que significa tomar una buena decisión de compra. Un análisis reciente confirma que, cuando la inteligencia artificial entra en contacto con el cuidado de los hijos, la confianza desplaza al precio como criterio rector. Este giro revela algo más profundo que una tendencia de mercado: una afirmación colectiva de que la vulnerabilidad de los niños exige una responsabilidad que ningún descuento puede compensar.