La Ciudad de la Justicia de Madrid inicia obras tras 20 años y cuatro intentos fallidos

Un roble plantado donde debería haber piedra
El proyecto arrancó con un gesto simbólico diferente al tradicional, marcando el inicio de un megaproyecto tras dos décadas de intentos fallidos.
Mark

¿Por qué tardó tanto en realizarse este proyecto? Veinte años es mucho tiempo.

Mimi

La idea nació en 2005, pero el primer intento de Aguirre era demasiado ambicioso y caro. Luego llegó la crisis de 2008 y se paralizó todo. Cada gobierno que llegaba intentaba un modelo diferente.

Luke

Pero hay que ser precisos: no fue solo la crisis. Cifuentes anuló la adjudicación de González porque la Cámara de Cuentas encontró problemas graves. Eso no es solo un cambio de prioridades.

Mark

¿Y por qué Ayuso tuvo que cambiar de modelo dos veces?

Mimi

Intentó un modelo de concesión privada a 40 años, pero ninguna empresa se presentó, ni siquiera cuando rebajó las condiciones. Así que volvió al modelo tradicional donde la Administración paga directamente.

Luke

Eso es importante: dos concursos desiertos sugieren que el modelo de concesión no era viable económicamente. No sabemos exactamente por qué las empresas lo rechazaron.

Mark

¿Cuánto dinero se va a invertir realmente?

Mimi

Más de 650 millones de euros entre 2024 y 2028. El lote 1 cuesta 161 millones y el lote 2, 378 millones, ambos antes de impuestos.

Luke

Esos son solo los dos primeros lotes. El proyecto total es de 653 millones, así que hay más trabajo adjudicado o por adjudicar.

Mark

¿Y el ahorro de 50 millones anuales en alquileres es seguro?

Mimi

Es la estimación de Ayuso. Actualmente hay 26 sedes dispersas por la ciudad, así que consolidarlas en una debería reducir costos de alquiler significativamente.

Luke

Pero eso asume que todos los alquileres actuales se eliminen. Algunos edificios podrían seguir en uso, o podría haber costos de transición que no se han mencionado.

  • Veinte años de frustración política y económica pesaban sobre un proyecto que cuatro presidentes autonómicos intentaron sacar adelante sin lograrlo.
  • La dispersión de 378 órganos judiciales en 26 sedes distintas genera ineficiencia, costes desorbitados en alquileres y una justicia fragmentada que perjudica a ciudadanos y funcionarios.
  • La Comunidad de Madrid optó finalmente por el modelo de financiación pública directa, tras fracasar dos concursos de concesión a 40 años que quedaron desiertos.
  • Las obras avanzan en dos lotes adjudicados a grandes constructoras, con los primeros edificios previstos para finales de 2026 y la entrega total del complejo penal para 2028.
  • El proyecto promete un ahorro de 50 millones de euros anuales en alquileres y un aumento del 61% de superficie judicial, con espacio de reserva para crecer durante los próximos 40 años.

Tras dos décadas de intentos fallidos, cambios de gobierno y proyectos enterrados por crisis económicas e irregularidades, Madrid ha iniciado por fin la construcción de la Ciudad de la Justicia en Valdebebas. Con la plantación simbólica de un roble —en lugar de la tradicional primera piedra— arranca una obra de más de 650 millones de euros que reunirá 378 órganos judiciales dispersos en un único complejo capaz de acoger a 30.000 personas al día. Es la historia de una ciudad que, después de veinte años de promesas, comienza a construir el templo institucional que la justicia merece.

Veinte años después de que Esperanza Aguirre presentara la idea por primera vez, Madrid ha puesto en marcha la construcción de la Ciudad de la Justicia. El arranque fue simbólico: no hubo primera piedra, sino la plantación de un roble en la plaza central de Valdebebas, una explanada tan amplia como la Puerta del Sol, donde se levantará este complejo judicial de medio millón de metros cuadrados.

El proyecto reunirá en un único lugar los 378 órganos judiciales hoy dispersos en 26 sedes por toda la ciudad. El diseño, obra de dos grandes equipos de arquitectura, contempla un edificio singular en forma de cubo para el Tribunal Superior de Justicia, dos edificios para la Audiencia Provincial y cuatro construcciones rectangulares para el resto de órganos. En total, un espacio equivalente a 65 campos de fútbol. Los primeros edificios estarán listos a finales de 2026; la jurisdicción penal, en 2028. La inversión total supera los 650 millones de euros.

La historia del proyecto es un relato de frustraciones. Aguirre lo lanzó en 2005 con arquitectos de renombre mundial, pero la crisis de 2008 lo enterró. Ignacio González lo retomó en 2014 y llegó a adjudicarlo, pero Cristina Cifuentes anuló la adjudicación tras informes demoledores de la Cámara de Cuentas. Díaz Ayuso intentó un modelo de concesión a 40 años, pero los dos concursos quedaron desiertos. Finalmente, volvió al modelo de financiación pública directa, el único que logró desbloquear el proyecto.

De toda aquella iniciativa original solo quedó en pie un edificio: el Instituto de Medicina Legal —conocido como 'el donut'—, diseñado por Alejandro Zaera Polo, con un kilómetro de túneles subterráneos que ya conectan con la parcela del nuevo complejo.

Las ventajas son tanto operativas como económicas: la Comunidad calcula un ahorro de 50 millones de euros anuales en alquileres. El complejo contará con cafeterías, guarderías y zonas verdes, y ya dispone de un intercambiador de transportes construido antes incluso de que llegue la ampliación de la línea 11 de Metro. Cuando todo esté listo, más de 30.000 personas acudirán cada día a trabajar o resolver asuntos legales en unas instalaciones diseñadas para crecer durante los próximos cuarenta años.

Veinte años después de que Esperanza Aguirre presentara por primera vez la idea, Madrid ha puesto en marcha por fin la construcción de la Ciudad de la Justicia. El proyecto arrancó simbólicamente no con la tradicional primera piedra, sino con la plantación de un roble en la plaza central de acceso —una explanada tan amplia como la Puerta del Sol— en el terreno de Valdebebas donde se levantará este complejo judicial de medio millón de metros cuadrados.

La Ciudad de la Justicia reunirá en un único lugar los 378 órganos judiciales que hoy están dispersos en 26 sedes diferentes repartidas por toda la ciudad. El proyecto, diseñado por dos grandes equipos de arquitectura —el de Carlos Lamela en asociación con OHLA-Azvi-Rover, y el estudio Fenwick Iribarre Architects con Acciona-Dragados— responde a una lógica de funcionalidad. El único edificio singular será un hito en forma de cubo que albergará el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. A ambos lados se situarán dos edificios para la Audiencia Provincial, y el resto de órganos judiciales ocuparán cuatro construcciones de estructura rectangular. En total, el complejo ocupará un espacio equivalente a 65 campos de fútbol.

Según el cronograma establecido, los primeros edificios estarán terminados a finales de 2026: el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la Audiencia Provincial y los 105 juzgados de primera instancia. La construcción de todas las jurisdicciones se completará en 2027, excepto la penal, que estará lista en 2028. La inversión total prevista supera los 650 millones de euros para el período 2024-2028. El lote 1, adjudicado a OHLA-Azvi-Rover, tiene un valor de 161 millones de euros e incluye el aparcamiento público y los edificios del Tribunal Superior y las audiencias provinciales. El lote 2, adjudicado a Dragados-Acciona por 378 millones de euros, comprende la construcción de la jurisdicción civil, penal y la Fiscalía.

La historia de este proyecto ha sido, hasta ahora, un relato de frustraciones y cambios de rumbo. Aguirre lanzó la iniciativa en 2005 con un ambicioso plan de reunir a los arquitectos más prestigiosos del mundo para diseñar cada edificio, pero el costo resultó prohibitivo y la crisis económica de 2008 enterró el proyecto. Ignacio González lo retomó en 2014 y llegó a adjudicarlo, pero Cristina Cifuentes anuló la adjudicación tras recibir informes demoledores de la Cámara de Cuentas y denunció posibles irregularidades ante la Fiscalía General de Estado. Isabel Díaz Ayuso intentó un modelo de concesión a 40 años, pero los dos concursos quedaron desiertos. Finalmente, optó por volver al modelo tradicional en el que la Administración pública financia la ejecución, lo que permitió que el proyecto actual llegara a buen puerto.

De la iniciativa original de Aguirre solo se llegó a construir un edificio: el Instituto de Medicina Legal, conocido popularmente como 'el donut', diseñado por Alejandro Zaera Polo. Este edificio tiene en su subsuelo un kilómetro de túneles transitables por vehículos que lo conectan con la parcela donde se levantará la Ciudad de la Justicia, y mantener y utilizar estos túneles fue uno de los elementos principales del pliego de condiciones del concurso.

La consolidación de todos estos órganos judiciales en un único lugar traerá ventajas operativas evidentes, pero también un ahorro económico significativo. La presidenta Díaz Ayuso calcula que el Gobierno regional ahorrará unos 50 millones de euros anuales en alquileres al dejar de pagar por las 26 sedes dispersas. El complejo contará con cafeterías, guarderías y zonas verdes, y ya dispone de un intercambiador de transportes que fue construido e inaugurado antes incluso de que llegara la ampliación de la línea 11 del Metro. Cuando se completen las obras, más de 30.000 personas acudirán cada día a estas instalaciones, ya sea para trabajar o para resolver asuntos legales.

La construcción prevé 236.000 metros cuadrados sobre rasante y 198.000 bajo rasante en un solar de 132.000 metros cuadrados, lo que supone un aumento del 61 por ciento de superficie respecto a la suma de toda el área destinada actualmente a estos organismos. Se han incluido también zonas de reserva de espacio diseñadas para absorber el crecimiento de la planta judicial durante los próximos 40 años. Los traslados de funcionarios a las nuevas instalaciones se producirán conforme se vayan completando los edificios, probablemente en el límite de la legislatura actual o al iniciar la siguiente. Para entonces, la ampliación de la línea 11 de Metro habrá llegado al intercambiador de transportes, completando la infraestructura de acceso que permitirá que este megaproyecto funcione como se ha planeado.

Este proyecto será posiblemente una de las obras públicas de mayor envergadura en España
— Gobierno regional de Madrid
Se crearán zonas de reserva de espacio capaces de absorber el crecimiento de la planta judicial durante los próximos 40 años
— Documentación del proyecto
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