Por encima de 1.000 ppm de CO2, el sueño se fragmenta; a 2.600 ppm, el rendimiento cognitivo se ve afectado comprobablemente. En ciudades con alta contaminación, abrir la ventana puede aumentar partículas finas que perjudican el sueño profundo.
Por encima de 1.000 ppm de CO2, el sueño se fragmenta; a 2.600 ppm, el rendimiento cognitivo se ve afectado comprobablemente. En ciudades con alta contaminación, abrir la ventana puede aumentar partículas finas que perjudican el sueño profundo.