La ciencia explora por qué las personas sienten atracción fuera de la pareja

La atracción externa es síntoma, no causa del problema
Los investigadores encontraron que estas atracciones reflejan insatisfacción preexistente dentro de la relación, no son el origen de ella.

Desde tiempos inmemoriales, el deseo hacia alguien ajeno a la pareja ha sido una de las tensiones más silenciosas y universales del amor comprometido. Investigadores de la Universidad de New Brunswick han puesto cifras y matices a esa experiencia: la atracción externa es común, pero rara vez es la causa de la infidelidad; es, más bien, el eco de lo que ya se ha perdido dentro de la relación. En un mundo donde los millennials cargan con expectativas emocionales más altas que ninguna generación anterior, la ciencia invita a mirar hacia adentro antes de culpar a lo que brilla afuera.

  • Un estudio con 542 adultos en relaciones exclusivas reveló que sentir atracción hacia terceros es más frecuente de lo que se admite públicamente, aunque la mayoría nunca cruza la línea.
  • La tensión real no está en la atracción misma, sino en lo que señala: a mayor intensidad del deseo externo, menor satisfacción con la pareja actual, un patrón que eleva el riesgo de ruptura.
  • Las diferencias de género complican el panorama: el 19% de los hombres identifica una alternativa viable frente al 12% de las mujeres, y uno de cada cinco estadounidenses en pareja no considera a su compañero su alma gemela.
  • Los millennials, la generación que más cree en el alma gemela, son también los más vulnerables a comparar su relación real con versiones idealizadas de otras personas.
  • Los expertos advierten que el verdadero peligro llega cuando la atracción externa se convierte en escape emocional, momento en que deja de ser un sentimiento pasajero y empieza a erosionar el vínculo principal.
  • La salida propuesta no es suprimir el deseo, sino gestionarlo con conciencia y fortalecer la comunicación antes de que las carencias internas se proyecten hacia afuera.

La pregunta ha perseguido a las parejas desde siempre: ¿por qué alguien siente atracción hacia otra persona estando comprometido? Dos investigadores de la Universidad de New Brunswick decidieron estudiarla con rigor, y lo que encontraron desafía la narrativa más simple.

El estudio reunió a 542 adultos de entre 22 y 35 años, todos en relaciones exclusivas, todos dispuestos a admitir que habían sentido atracción por alguien fuera de su pareja. A través de encuestas separadas por cuatro meses, emergió un patrón claro: cuanto más intensa era esa atracción hacia una persona alternativa, menos satisfecha se sentía la persona con su relación principal. La mayoría nunca actuó sobre ese deseo, pero el mensaje era inequívoco: una relación que se deteriora eleva el riesgo de infidelidad y de ruptura.

La conclusión más importante fue también la más incómoda: las atracciones externas no son el problema central, sino un síntoma. Un reflejo de lo que ya estaba roto o ausente. La atracción hacia otro es, en muchos casos, la forma en que la mente señala que algo falta.

Una encuesta de Talker Research añadió otra capa. El 16% de los estadounidenses con pareja admitió haber identificado a alguien por quien consideraría abandonar su relación. Los hombres lo reconocieron más que las mujeres, y uno de cada cinco afirmó no ver a su compañero como su alma gemela. Los millennials, paradójicamente, son quienes más creen en ese concepto pero también quienes más propenden a buscar relaciones que satisfagan expectativas emocionales muy elevadas.

Lo que realmente atrae, según los especialistas, no siempre es la persona en sí, sino lo que representa: novedad, emoción, una sensación de bienestar que falta en casa. Mantener la monogamia, concluyen, exige algo que no siempre resulta fácil: gestionar conscientemente esas atracciones y fortalecer la comunicación antes de que las carencias internas terminen buscando salida afuera.

La pregunta ha perseguido a las personas en pareja desde siempre: ¿por qué alguien siente atracción hacia otra persona cuando ya está comprometido? La música de despecho lo sabe bien—basta ver el éxito arrollador del álbum reciente de Olivia Rodrigo, donde varias canciones exploran el dolor de una ruptura, para entender que estas inquietudes no son marginales sino centrales en cómo vivimos el amor.

Dos investigadores de la Universidad de New Brunswick, Charlene F. Belu y Lucia F. O'Sullivan, decidieron estudiar esto con rigor. Lo que encontraron fue sorprendente en su matiz: las personas en relaciones exclusivas sienten atracción hacia otros con más frecuencia de lo que muchos esperarían. Pero aquí está lo crucial—esa atracción no es automáticamente el camino hacia la infidelidad. Es más complicado que eso.

El estudio incluyó a 542 adultos entre 22 y 35 años, todos en relaciones exclusivas de al menos tres meses, todos dispuestos a admitir que habían sentido atracción romántica o sexual por alguien fuera de su pareja. Los investigadores los reclutaron en línea a través de redes sociales y plataformas digitales, y les pidieron que respondieran encuestas separadas por cuatro meses. Lo que emergió de los datos fue un patrón claro: cuanto más intensa era la atracción hacia esa persona alternativa, menos satisfecha se sentía la persona con su relación principal. Aunque la mayoría nunca actuó sobre esa atracción—no cruzó la línea hacia lo emocional o lo sexual—el mensaje era inequívoco. Una relación que se deteriora aumenta el deseo de ser infiel y eleva el riesgo de ruptura.

Los investigadores llegaron a una conclusión que desafía la narrativa común: estas atracciones externas no son el problema central. Son más bien un síntoma. Un reflejo de lo que ya estaba roto o ausente dentro de la pareja. Los expertos hablan de carencias emocionales, de comunicación que se ha desmoronado, de necesidades que nunca fueron satisfechas. La atracción hacia otro es, en muchos casos, la forma en que la mente grita que algo falta.

Una encuesta separada de Talker Research sobre estilos de vida añadió otra capa a la conversación. El 16% de los estadounidenses con pareja admitió haber identificado a alguien por quien consideraría abandonar su relación actual. Pero aquí aparecen las diferencias: el 19% de los hombres reconoció tener una alternativa clara, mientras que solo el 12% de las mujeres lo hizo. Además, uno de cada cinco estadounidenses con pareja—el 20%—afirmó no considerar a su compañero como su alma gemela. Las mujeres mostraron más dudas en este punto que los hombres.

Los millennials merecen mención especial. Esta generación es la que más cree en el concepto del alma gemela, pero también la más propensa a buscar relaciones que satisfagan expectativas emocionales muy elevadas. Los especialistas advierten que el conflicto surge cuando alguien comienza a comparar a su pareja con una versión idealizada de otra persona. Es entonces cuando la atracción externa deja de ser un sentimiento pasajero y se convierte en una vía de escape emocional.

Lo que realmente atrae, según los expertos, no siempre es la persona en sí. Es lo que esa persona representa: novedad, emoción, romanticismo, una sensación de bienestar que falta en la relación actual. La monogamia sigue siendo una elección para muchas parejas, pero mantenerla requiere algo que no siempre es fácil: gestionar conscientemente esas atracciones externas y fortalecer la comunicación para que esas conexiones alternativas no terminen socavando el vínculo principal.

Estas atracciones externas no siempre son el problema central, sino más bien un reflejo de dificultades preexistentes dentro de la relación
— Hallazgos de la investigación de Belu y O'Sullivan
El conflicto surge cuando una persona comienza a comparar a su pareja con una versión idealizada de alguien más
— Especialistas citados en el estudio
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Entonces la atracción hacia otra persona no es realmente sobre esa otra persona?

Model

No necesariamente. El estudio sugiere que es más sobre lo que falta en casa. Si tu pareja te satisface emocionalmente, la atracción externa tiende a ser superficial y pasajera.

Inventor

Pero el 16% de las personas dice que dejaría su relación por alguien más. Eso suena como si la atracción sí importara.

Model

Importa, pero no como causa. Es más bien una consecuencia. Esas personas ya estaban insatisfechas. La atracción externa es el síntoma visible de algo que ya estaba roto.

Inventor

¿Por qué los hombres reportan más alternativas claras que las mujeres?

Model

Los datos muestran esa diferencia, pero los expertos no están completamente seguros del por qué. Podría ser sobre cómo hombres y mujeres procesan o admiten estas atracciones, o diferencias reales en cómo experimentan el deseo.

Inventor

¿Entonces la solución es simplemente comunicación mejor?

Model

Es parte de ello. Pero también requiere que las parejas reconozcan que las expectativas idealizadas—especialmente entre millennials—pueden ser el verdadero enemigo. Comparar a tu pareja con una versión perfecta de alguien más es un juego que nadie gana.

Contact Us FAQ