Durante siglos, el dicho 'todos los caminos llevan a Roma' encarnó la idea de un imperio organizado en torno a su capital. Un nuevo estudio internacional, basado en el mapeo digital de casi 300.000 kilómetros de vías romanas, revela que la realidad era más descentralizada y más obediente a la geografía que a la voluntad política: ciudades como Antioquía, Ankara y Bizancio eran los verdaderos nodos de la red terrestre imperial. Roma, paradójicamente, ocupaba una posición periférica en el sistema que supuestamente irradiaba desde ella, aunque compensaba esa debilidad con su dominio sobre las rut