Hay rutas que no son solo infraestructura, sino promesas de un territorio que aguarda ser descubierto. Chile ha comprometido 850 millones de dólares para transformar la Carretera Austral —esa arteria de 1.247 kilómetros que atraviesa la Patagonia— en un corredor moderno capaz de sostener el creciente deseo humano de llegar al fin del mundo. Entre 2026 y 2030, el Plan Ruta Siete buscará convertir la belleza indómita de Aysén en una oportunidad económica real, siempre que la inversión pública encuentre el eco necesario en el sector privado.