La capacidad intrínseca mide cinco subdominios clave: cognición, locomoción, capacidad sensorial, bienestar psicológico y vitalidad, correlacionándose con riesgo de discapacidad y mortalidad. Ensayos clínicos en Francia y Nuevo México evalúan si intervenciones tempranas basadas en esta métrica pueden prevenir deterioros y extender la vida saludable de adultos mayores.