La campaña de desprestigio contra Maricarmen: de símbolo de la crisis a blanco de odio

Maricarmen, una anciana de 87 años, fue desahuciada de su vivienda y murió en el hospital poco después, convirtiéndose en víctima de una crisis de vivienda agravada por ataques políticos y mediáticos.
Bajo la apariencia de anciana indefensa se escondía un lobo
La narrativa que políticos y medios construyeron para deslegitimar a Maricarmen como víctima de desahucio.
Mark

¿Por qué recibió Maricarmen tanta hostilidad si su caso movilizó al país?

Mimi

Porque movilizar al país significa que algunos ganaron y otros perdieron. Su desahucio provocó protestas que llevaron a elecciones. Eso asustó a quienes no querían ese resultado.

Luke

Pero eso no explica por qué políticos y periodistas fueron específicamente a buscar defectos en ella. ¿Qué ganaban?

Mimi

Ganaban la narrativa. Si podían demostrar que Maricarmen era fraudulenta, que jugaba al bingo, que no era tan víctima, entonces su caso dejaba de ser un símbolo de injusticia.

Mark

¿Y funcionó? ¿La gente dejó de verla como víctima?

Luke

Eso es lo que no sabemos. El artículo documenta lo que dijeron sobre ella, pero no dice cuánta gente creyó esas acusaciones. Algunos bulos, como el de los millones en el banco, fueron desmentidos.

Mimi

Lo importante es que intentaron. Vox usó su caso para atacar a inmigrantes. Espinosa de los Monteros la ridiculizó en un pódcast. Un concejal la insultó públicamente.

Mark

¿Qué pasó con esos políticos después?

Luke

El concejal se disculpó. Pero Vox y Espinosa de los Monteros no aparecen pidiendo perdón en el artículo. Y Ayuso siguió ironizando incluso después.

Mimi

Porque para ellos, Maricarmen nunca fue una persona. Fue un peón en un tablero político.

Mark

¿Y ahora que está muerta?

Luke

Ahora escriben su obituario. Pero la pregunta real es: ¿cuántas Marícarmenes hay que no tienen ni siquiera el privilegio de convertirse en símbolo antes de desaparecer?

  • Maricarmen fue desahuciada el 26 de septiembre y murió en el hospital a los 87 años dos semanas después
  • Su caso provocó protestas que llevaron al Gobierno a aprobar decretos antideshaucios y convocar elecciones
  • Políticos de extrema derecha, columnistas y medios publicaron reportajes cuestionando su legitimidad como víctima
  • Un concejal de Benalmádena la insultó públicamente usando un bulo sobre dinero en su cuenta bancaria

La mujer fue retratada como fraudulenta por sectores políticos y mediáticos que cuestionaron su legitimidad como víctima de desahucio. Políticos de extrema derecha y conservadores utilizaron su caso para atacar a la izquierda o expandir narrativas contra inmigrantes.

Maricarmen, una anciana desahuciada que se convirtió en símbolo de la crisis de vivienda en España, recibió ataques y difamación de políticos y medios tras su expulsión y muerte a los 87 años.

Hace dos semanas, Maricarmen fue expulsada de su casa. Hace pocas horas, murió en el hospital a los 87 años. Entre esos dos momentos, España descubrió algo sobre sí misma que preferiría no haber visto.

Su desahucio, el 26 de septiembre, fue el detonante de una convulsión política. Jóvenes sin vivienda organizados por un sindicato de inquilinas se manifestaron en las calles de Madrid. La protesta creció. En 48 horas, el Gobierno aprobó dos decretos antideshaucios que el Congreso después tumbó. El presidente Pedro Sánchez convocó elecciones. Todo esto ocurrió mientras Maricarmen, frágil de salud, se recuperaba en un hospital. Los nuevos propietarios de su vivienda, abrumados por las muestras de solidaridad, habían decidido devolverle la casa hasta el final de sus días. Ya no será necesario.

Pero algo más oscuro también sucedió. Desde el momento en que fue desahuciada, Maricarmen se convirtió en blanco de un ataque sistemático. Políticos, columnistas, periodistas y comentaristas en redes sociales se propusieron desmontar su historia, retratar su vulnerabilidad como fraude. Fueron a entrevistar a sus vecinos para demostrar que no saludaba por la calle, que gastaba dinero en el bingo, que se quejaba del ascensor. Bajo la apariencia de una anciana indefensa, insistían, se escondía un lobo.

Vox acusó a la izquierda de usar su caso para beneficio político, pero fue el propio partido de extrema derecha quien expandió su historia para atacar a los inmigrantes. "Toda España sabe que si en vez de Maricarmen fuera Morocarmen, tendría casa", escribieron en redes. Iván Espinosa de los Monteros, antiguo dirigente de ese partido, se burló de ella en un pódcast. La llamó "jeta" y explicó por qué: "La solución es que el de Madrid, el de derechas, le va a pagar la casa a la privilegiada de Maricarmen. O sea... yo que vivo en Madrid con mis impuestos le voy a pagar el piso delante de El Retiro a Maricarmen. Es flipante". El periódico ABC publicó una entrevista al antiguo casero de Maricarmen, Ignazio Lázaro, quien se quejaba de que ella se hubiera subrogado dos veces, cuando la ley lo prohíbe. El reportaje la presentaba como "una persona problemática" disfrazada de heroína.

En un pleno del Ayuntamiento de Benalmádena, el concejal de Vivienda José Luis Bergillos fue más directo. La llamó "una puta sinvergüenza con miles de euros en el banco", repitiendo un bulo que circulaba por redes sobre una cuenta bancaria repleta de dinero. Bergillos después se disculpó, reconociendo un "grave error". En El Confidencial, un columnista tituló su pieza "Maricarmen es una jeta (y alguien tenía que decirlo)". La escritora Lucía Etxebarría, Premio Planeta 2004, compartió un reportaje sobre la vida de Maricarmen en su barrio y lo calificó de "aterrador", destacando que viajaba los fines de semana, le gustaba jugar al bingo y era franquista. Los vecinos, según el reportaje, le tenían "miedo". Maricarmen era un monstruo que había que desenmascarar.

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, no faltó al respeto directo a Maricarmen, pero sí banalizó su sufrimiento. El 28 de septiembre ironizó sobre la posibilidad de que los inquilinos pudieran quedarse sin pagar según su edad. "Que me avisen a partir de qué edad dejo de pagar y, a lo mejor, en la próxima manifestación de inquilinas me sumo", dijo, generando revuelo. Después aseguró que no había frivolizado y que quienes lo afirmaban cometían "una burda manipulación". El contraste era brutal: mientras Maricarmen moría, se revelaba que el Gobierno de Ayuso había comprado un ático de 6,3 millones de euros para que ella lo usara como oficina y residencia ocasional. El poder y el privilegio irradiaban de ese caso, aunque Ayuso se comparara con Maricarmen porque ambas vivían de alquiler.

Maricarmen fue convertida en símbolo de la crisis de vivienda en España, pero también en arma de una guerra política. Su muerte cierra un capítulo que expone cómo la polarización convierte la vulnerabilidad social en munición partidista. Ahora toca escribir su obituario.

La solución es que el de Madrid, el de derechas, le va a pagar la casa a la privilegiada de Maricarmen. O sea... yo que vivo en Madrid con mis impuestos le voy a pagar el piso delante de El Retiro a Maricarmen. Es flipante
— Iván Espinosa de los Monteros, antiguo dirigente de Vox, en un pódcast
Que me avisen a partir de qué edad dejo de pagar y, a lo mejor, en la próxima manifestación de inquilinas me sumo
— Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ironizando sobre el caso
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