Mucho antes de que los adolescentes españoles se sienten ante las pruebas internacionales, algo ya ha comenzado a torcerse. Un estudio con más de 31.500 alumnos de Primaria revela que las brechas de género en Matemáticas y Lectura, y el desenganche motivacional de estudiantes capaces, no nacen en la secundaria sino que se fraguan en silencio durante los primeros años de escolarización. La competencia sin motivación, y la motivación sin confianza, emergen como dos heridas tempranas que el sistema educativo español aún no ha aprendido a curar a tiempo.