Existe una brecha de 9 años entre cuántos años tenemos y cuántos años estamos realmente sanos, un problema central del envejecimiento moderno que afecta a la mayoría de la población. El envejecimiento puede descomponerse en procesos biológicos identificables como daño en el ADN, desgaste de telómeros e inflamación crónica, que pueden medirse mediante relojes epigenéticos.