En los primeros días de enero, la borrasca Francis se abatió sobre España como un recordatorio de que la naturaleza no distingue festividades ni calendarios humanos. Con avisos activos en más de quince provincias, nevadas en cotas inusualmente bajas y el pico del temporal coincidiendo con la víspera de Reyes, millones de personas se vieron obligadas a replantear sus desplazamientos y celebraciones. El episodio puso a prueba la capacidad de respuesta institucional y recordó, una vez más, la fragilidad de la vida cotidiana ante los grandes sistemas meteorológicos.
La borrasca Francis trae nieve, lluvia y frío a España con alertas en múltiples regiones
El lunes es el día álgido del episodio de nevadas
¿Por qué esta borrasca es tan significativa? Parece que hay alertas en todas partes.
Porque coincide exactamente con el retorno de vacaciones y la festividad de Reyes. Millones de personas en carretera el domingo y el lunes, precisamente cuando el temporal alcanza su pico.
Pero hay que ser precisos: el pico de nevadas se espera el lunes, no el domingo. El domingo habrá lluvia y frío, pero las nevadas más significativas llegan el lunes.
¿Y cuál es el riesgo real? ¿Estamos hablando de un temporal histórico o de algo más manejable?
El riesgo es real pero contenible si la gente sigue las recomendaciones. Hay recursos: sesenta y una quitanieves en Valencia, seis mil toneladas de sal, protocolos activados en todas las regiones.
Aunque hay que notar que esos recursos están distribuidos de manera desigual. Algunas provincias tienen mucho menos. Y el alcalde de Almonte señala un problema estructural: no tiene competencias sobre el dominio marítimo-terrestre, así que hay límites en lo que las autoridades locales pueden hacer.
¿Qué pasó en Canarias? Parecía que allí fue más grave.
Veinte vuelos cancelados, cuatro desviados. Vientos de hasta ochenta kilómetros por hora. Fue el primer golpe del temporal, pero Canarias ya está en la retaguardia del sistema.
Aunque importante: esos números de Canarias son del sábado. El temporal se está moviendo hacia la Península. Lo que pasó en Canarias es un indicador, no el final de la historia.
¿Hay riesgo de que esto sea peor de lo previsto?
La AEMET ha sido clara: el lunes es el día álgido. Pero la meteorología siempre tiene incertidumbre. Lo que sí sabemos es que el riesgo de aludes en los Picos de Europa está en nivel 3, que es significativo.
Y eso es importante porque no es una predicción, es una evaluación actual del riesgo. El nivel 3 significa que pueden ocurrir aludes grandes incluso por sobrecarga débil. Eso es real ahora mismo.
Der Puls
- La borrasca Francis irrumpió con fuerza desde Canarias, donde canceló veinte vuelos y destruyó el paseo marítimo de Matalascañas, marcando el tono de lo que vendría para el resto de la Península.
- El lunes 5 de enero, día de Reyes y jornada de máxima movilidad del año, se convirtió en el epicentro del temporal, con nevadas previstas hasta cotas de trescientos metros y acumulaciones significativas en el arco mediterráneo y el noreste.
- Comunidades como Castilla y León, Valencia y Cataluña activaron protocolos de emergencia, desplegando decenas de quitanieves, toneladas de sal y dispositivos de Protección Civil para mantener las carreteras transitables.
- La coincidencia del pico del temporal con el retorno masivo de vacaciones y la celebración de Reyes obligó a algunas localidades, como Alcantarilla, a adelantar sus cabalgatas, mientras las autoridades pedían evitar desplazamientos innecesarios.
- Con trece carreteras ya afectadas por nieve e hielo el sábado por la mañana y riesgo de aludes nivel 3 en los Picos de Europa, el temporal dejaba claro que su impacto sería tan logístico como emocional para quienes esperaban celebrar en familia.
En los primeros días de enero, la borrasca Francis se abatió sobre España como un recordatorio de que la naturaleza no distingue festividades ni calendarios humanos. Con avisos activos en más de quince provincias, nevadas en cotas inusualmente bajas y el pico del temporal coincidiendo con la víspera de Reyes, millones de personas se vieron obligadas a replantear sus desplazamientos y celebraciones. El episodio puso a prueba la capacidad de respuesta institucional y recordó, una vez más, la fragilidad de la vida cotidiana ante los grandes sistemas meteorológicos.
España recibió el inicio de 2026 con el primer gran temporal invernal del año. La borrasca Francis, un sistema de baja presión de amplio alcance, comenzó a hacer sentir su presencia desde el viernes en Canarias, donde los vientos en racha y las lluvias intensas provocaron la cancelación de veinte vuelos y el desvío de cuatro más. En tierra firme, el paseo marítimo de Matalascañas quedó destrozado, y el alcalde de Almonte reclamó públicamente mayor implicación del Gobierno central en la protección del litoral.
La AEMET activó avisos amarillos y naranjas en al menos quince provincias, anticipando un episodio que se extendería durante el fin de semana y los primeros días de la semana. Las comunidades autónomas respondieron con protocolos de emergencia: Castilla y León pidió a sus ciudadanos evitar desplazamientos, especialmente el domingo, cuando casi todas sus provincias estarían en alerta. En los Picos de Europa, el riesgo de aludes alcanzó el nivel 3. La Comunitat Valenciana movilizó sesenta y una máquinas quitanieves y más de seis mil toneladas de sal para mantener sus carreteras operativas.
El momento más delicado estaba previsto para el lunes 5 de enero, día de Reyes y jornada de máxima movilidad del año. La AEMET señaló ese día como el pico del episodio, con nevadas que en el noreste podrían producirse a cualquier cota y en zonas interiores de Valencia bajar hasta los trescientos metros. Madrid capital esperaba nieve en las primeras horas de la madrugada, con acumulados modestos pero suficientes para complicar la circulación. La Dirección General de Tráfico instó a planificar los viajes con antelación.
Ante la previsión de lluvias para el lunes, algunas localidades tomaron decisiones simbólicamente reveladoras: en Alcantarilla, la cabalgata de Reyes fue adelantada al sábado para garantizar la celebración. Cataluña recomendó adelantar también los desplazamientos previstos para ese día. El temporal, en definitiva, no solo alteró carreteras y vuelos, sino que obligó a miles de familias a reorganizar uno de los momentos más esperados del calendario festivo español.
España amanecía este sábado bajo el primer embate de la borrasca Francis, un sistema de baja presión que traería lluvia, nieve y frío intenso a amplias regiones durante el fin de semana y los primeros días de la semana siguiente. La Agencia Estatal de Meteorología activaba ya a primera hora avisos amarillos y naranjas en al menos quince provincias, anticipando un episodio meteorológico que alteraría la movilidad, los servicios públicos y los planes de millones de personas que regresaban de las vacaciones navideñas o se preparaban para la festividad de Reyes.
El temporal había comenzado su recorrido por la Península desde Canarias, donde el viernes causó ya estragos significativos: veinte vuelos fueron cancelados y cuatro desviados en los aeropuertos canarios, mientras que los vientos alcanzaban rachas de hasta ochenta kilómetros por hora en las islas. En tierra firme, la situación se complicaba por horas. En Matalascañas, en la costa de Huelva, las lluvias persistentes destrozaron el paseo marítimo, obligando a cerrar el tráfico. El alcalde de Almonte, Paco Bella, expresó su frustración en redes sociales, señalando que como autoridad local carecía de competencias sobre el dominio marítimo-terrestre y demandaba mayor atención del Gobierno central al problema.
Las autoridades regionales activaban protocolos de emergencia en cascada. En Castilla y León, el presidente Alfonso Fernández Mañueco pedía máxima precaución a la población y recomendaba evitar desplazamientos innecesarios, especialmente el domingo, cuando todas las provincias salvo Zamora estarían en alerta. El Centro Coordinador de Emergencias declaró formalmente la alerta por fenómenos meteorológicos adversos, anticipando nevadas en cotas muy bajas a partir del mediodía del domingo, principalmente en las zonas sur y este de la comunidad. En los Picos de Europa, el riesgo de aludes alcanzaba el nivel 3, lo que significaba que podían desencadenarse aludes grandes incluso por sobrecarga débil en numerosas laderas empinadas.
La Comunitat Valenciana se preparaba con recursos concretos: sesenta y una máquinas quitanieves, más de un millón de litros de salmuera y seis mil setecientos ochenta y cinco toneladas de sal estaban listos para hacer frente a las nevadas en las carreteras. El 112 de la región emitía avisos preventivos recomendando a los ciudadanos revisar el aislamiento de sus viviendas y usar con seguridad todas las fuentes de calor disponibles. En Lleida, el Ayuntamiento mantenía operativo su dispositivo de Protección Civil, priorizando la limpieza de nieve en las principales vías de entrada y salida de la ciudad, así como en puentes y calles consideradas puntos críticos como la calle Salmerón, la Baixada de l'Audiència y Cavallers.
El lunes 5 de enero, día de Reyes, se esperaba el pico del episodio. La AEMET indicaba que ese día sería el "álgido" de las nevadas, con las acumulaciones más significativas concentradas en la mitad este peninsular. En el cuadrante noreste, la nieve podría caer a cualquier cota. En zonas interiores del centro y norte de la Comunidad Valenciana, se esperaba que bajara hasta los trescientos a quinientos metros. En el este de Aragón y oeste de Cataluña, no se descartaba que localmente se superaran los cinco centímetros. Madrid capital recibiría nieve entre la medianoche y las diez de la mañana, con acumulados de hasta dos centímetros en cotas bajas. El área metropolitana madrileña estaba en alerta amarilla, y el Centro de Coordinación Operativa Municipal se reuniría el domingo para coordinar la respuesta.
La Dirección General de Tráfico recomendaba a los conductores planificar bien sus viajes e informarse del estado de las carreteras antes de salir, recordando que el descenso más importante de temperaturas y la mayor probabilidad de nevadas y lluvias fuertes estaban previstos precisamente para el domingo y el lunes, días de máxima movilidad por el retorno de vacaciones y la víspera de Reyes. Trece carreteras españolas ya estaban afectadas por nieve e hielo a media mañana del sábado, la mayoría en la red secundaria de cinco provincias: Almería, Granada, Asturias, Salamanca y Navarra. En Sierra Nevada, un tramo de siete kilómetros de la A-4025 estaba cerrado al tráfico por hielo. En Almería, la AL-5405 estaba cortada en ambos sentidos a su paso por Escúllar-La Estación.
Algunas ciudades tomaban decisiones drásticas para adaptarse al temporal. En Alcantarilla, Murcia, la cabalgata de los Reyes Magos fue adelantada del 5 de enero al sábado 3, a las dieciocho horas, y los Reyes llegarían por vía terrestre en lugar de en avión, debido a la previsión de lluvias para el lunes. En Cataluña, Protección Civil recomendaba adelantar los desplazamientos previstos para el 5 de enero para evitar la movilidad innecesaria durante el pico del temporal. La situación se extendería, según el 112 de Castilla-La Mancha, al menos hasta el Día de Reyes, con especial incidencia en el este de la región y un marcado descenso de las temperaturas que afectaría a millones de personas en el momento de mayor movimiento de población del año.
Bemerkenswerte Zitate
No puede callar más y demanda más atención a este problema, señalando que como alcalde no tiene competencias para actuar sobre el dominio marítimo-terrestre— Paco Bella, alcalde de Almonte
Ruego la máxima precaución. Evitemos riesgos innecesarios y sigamos las informaciones que ofrecen fuentes oficiales— Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León