En un momento en que la industria cinematográfica global parece concentrarse cada vez más en manos de unos pocos estudios poderosos, dos directores españoles eligieron un camino distinto: rechazar las ofertas de Hollywood y construir su propia casa creativa. Esa decisión, que pudo parecer temeraria, ha dado forma a 'La bola negra', un poema cinematográfico que ahora se asoma a los Oscar 2027 como prueba de que la soberanía artística puede ser, también, una estrategia ganadora.