Durante décadas, los dibujos animados de Looney Tunes han instalado en el imaginario colectivo una persecución donde el ave siempre triunfa sobre el depredador. Con el estreno de 'Coyote vs. Acme', la biología toma la palabra para recordarnos que la ficción no solo exagera la realidad, sino que la invierte por completo: un coyote, capaz de correr a 69 km/h, alcanzaría sin esfuerzo a un correcaminos que apenas llega a los 32 km/h. Es una de esas raras ocasiones en que la ciencia desmonta un mito cultural con la misma precisión con que el coyote animado nunca pudo atrapar a su presa.