La banda sonora censurada de Brasil que Bolsonaro intentó silenciar de nuevo

Caetano Veloso y Gilberto Gil fueron encarcelados durante dos meses; Veloso fue exiliado en Londres, describiéndolo como 'la peor etapa de mi vida'.
Los tipos se sintieron engañados. Se convirtió en algo personal.
Chico Buarque explica cómo los generales reaccionaron al descubrir que su canción romántica era una crítica cifrada al régimen.
Mark

¿Por qué importa ahora un libro sobre censura de hace cuarenta años?

Mimi

Porque Bolsonaro está en el poder y está haciendo exactamente lo que hizo la dictadura: silenciar artistas, retirar financiamiento a proyectos culturales, vetar contenido. El libro no es solo historia; es una advertencia.

Luke

Pero hay que ser precisos: ¿cuántos casos de censura bajo Bolsonaro documentan realmente? El artículo menciona la suspensión de subvenciones, un cómic, un clip. ¿Es una tendencia sistemática o son incidentes aislados?

Mark

Chico Buarque fue el más perseguido. ¿Qué lo hacía tan peligroso?

Mimi

Sus canciones parecían románticas o cotidianas, pero eran críticas cifradas al régimen. Los censores no las entendían al principio. Cuando lo descubrieron, se sintieron engañados y la persecución se volvió personal.

Luke

El artículo dice que fue "la gran obsesión de los censores", pero ¿en qué se basa eso? ¿Es una afirmación del libro o hay documentación oficial que lo confirme?

Mark

¿Qué pasó con los censores después de 1985?

Mimi

Desaparecieron. La profesión pasó de ser respetada y bien pagada a ser vergonzosa. Doña Solange, que silenció dos mil quinientas canciones, cambió de apellido.

Luke

Eso es interesante, pero el artículo no dice si enfrentaron consecuencias legales, si fueron juzgados, si pidieron perdón. Solo dice que desaparecieron y que cambió de apellido. ¿Qué pasó realmente con ellos?

Mark

¿Por qué el libro incluye una playlist?

Mimi

Porque muchas de esas canciones fueron olvidadas o nunca se grabaron. La playlist es una forma de recuperar lo que la censura intentó borrar.

Luke

Pero ¿cuántas de esas casi cien canciones fueron realmente censuradas versus simplemente no grabadas? El artículo no lo aclara.

Mark

¿Caetano Veloso fue censurado o encarcelado?

Mimi

Ambas cosas, pero de formas diferentes. No fue censurado antes de ser arrestado. Lo encarcelaron por faltar al respeto a símbolos nacionales, y luego lo exiliaron.

Luke

El artículo dice que "ninguna de sus canciones fue vetada antes de ser encarcelado". Eso es importante: significa que la represión contra Veloso no fue principalmente cultural sino política. ¿Eso está claro en el libro?

  • Chico Buarque fue el artista más perseguido; su canción 'Apesar de você' fue prohibida durante 8 años
  • Caetano Veloso y Gilberto Gil fueron encarcelados 2 meses y luego exiliados a Londres
  • La censora Doña Solange Hernandes silenció 2.500 canciones en la televisión brasileña de los ochenta
  • El libro 'Mordaça' incluye entrevistas con 28 músicos y un abogado, más una playlist de casi 100 canciones

Chico Buarque fue el artista más perseguido por los censores, quien vetó su canción 'Apesar de você' durante 8 años tras descubrir su crítica al régimen militar. Caetano Veloso y Gilberto Gil fueron encarcelados y exiliados; la censora Doña Solange silenció 2.500 canciones y fue omnipresente en la televisión brasileña de los ochenta.

Un nuevo libro 'Mordaça' reconstruye cómo artistas como Chico Buarque, Caetano Veloso y Gilberto Gil sufrieron la censura durante la dictadura militar brasileña, tema que resurge con preocupación bajo el gobierno de Bolsonaro.

En la noche del 29 de julio de 1985, cientos de artistas, intelectuales y productores culturales se reunieron en un teatro de Río de Janeiro para una ceremonia oficial que marcaba el fin de la censura en Brasil. El ministro de Justicia presidía el acto. Después de dos décadas de dictadura militar, el poder había vuelto a manos civiles. Chico Buarque estaba allí, quejándose de que las ocho de la tarde era demasiado temprano para un compositor nocturno como él. Su presencia no era casual: durante los años más duros de la represión, había sido la obsesión de los censores, el artista más perseguido del país.

Ahora, décadas después, un libro titulado Mordaça reconstruye esa historia a través de entrevistas con Buarque, Caetano Veloso, Gilberto Gil y otros 25 músicos, además de un abogado que jugó un papel crucial en la resistencia. El libro, publicado recientemente en Brasil por Sonora Editora, incluye también una playlist con casi cien canciones mencionadas en sus páginas. Pero lo que los autores, el periodista João Pimentel de 52 años y Zé McGill de 44, subrayan es que aquella ceremonia de 1985 fue en realidad un velatorio, no un entierro. La censura moralista, justificada en defensa de Dios y la familia, persistió bajo la democracia. Y con la llegada de Bolsonaro al poder, el tema se volvió urgente de nuevo.

La canción Apesar de você, compuesta por Buarque en 1970, encarna esta historia. Un censor la aprobó creyendo que era una simple canción romántica, sin advertir que sus versos —"A pesar de usted / mañana ha de ser / otro día"— constituían una crítica velada al régimen militar del general Emilio Garrastazu Médici. Vendió cien mil copias hasta que los generales comprendieron el verdadero significado. Asaltaron la discográfica PolyGram, destruyeron las copias y prohibieron la canción durante ocho años. Cuando Buarque era interrogado sobre si se refería al Gobierno, respondía que hablaba de una mujer autoritaria. "Los tipos se sintieron engañados. Se convirtió en algo personal", explicó después.

Otra canción, Cálice, compuesta por Buarque con Gilberto Gil, fue cortada en vivo cuando la cantaron en un concierto. El título, que suena como "cállese" en portugués, fue suficiente para que los censores presentes cortaran el micrófono. Tardó tres años en poder sonar de nuevo. La persecución fue tan intensa que Buarque se inventó un seudónimo, Julinho da Adelaide, bajo el cual periodistas cómplices publicaron entrevistas ficticias con un falso músico de favela. El engaño duró poco, pero dejó una marca tan profunda que a los 77 años Buarque aún recuerda los nombres de quienes prohibían o mutilaban sus letras: el general Assunção, el coronel Átila.

Caetano Veloso sufrió un destino diferente. No fue censurado antes de ser encarcelado junto a Gilberto Gil, acusados de faltar al respeto a la bandera y al himno nacional. Pasaron dos meses en prisión. Al salir, los confinaron en Bahía hasta que los generales decidieron que debían irse más lejos. Fueron exiliados a Londres. "Fue la peor etapa de mi vida", confesó Veloso años después. Negociaron con los militares dar un concierto para recaudar fondos que les permitieran partir al extranjero. Los generales aceptaron.

La censora más omnipresente fue doña Solange Hernandes. Antes de cada programa, película o telenovela en la televisión brasileña de los ochenta, aparecía su nombre: "Producción aprobada por Solange Hernandes". Silenció dos mil quinientas canciones. Su obsesión con el rockero Leo Jaime fue tal que durante un tiempo ninguna de sus canciones pudo sonar en la radio. Cuando Jaime le dedicó una versión de So Lonely de The Police con la letra "Doña Solange, deje de censurarme", ella la aprobó. "Creo que le encantó. Hasta quería hacer copias para los amigos", reveló el cantante.

Con la redemocratización en 1985, la profesión de censor, que requería estudios de derecho, teatro y técnica de censura, pasó de ser bien vista y bien pagada a ser motivo de vergüenza. Doña Solange cambió de apellido. Pero la censura dejó cicatrices profundas. Ney Matogrosso, quien fue implacablemente perseguido por ser un artista gay sensual y provocador, nunca grabó algunos de los temas vetados. Cayeron en el olvido para siempre. Ahora, con Bolsonaro en el poder, los temores resurgieron. El Gobierno ha suspendido subvenciones para series televisivas con temática LGTBI, retirado cómics con superhéroes besándose en portada y vetado clips musicales en la televisión pública. Los autores de Mordaça documentan cómo, bajo este nuevo régimen de ultraderecha, la censura ha vuelto a coleccionar casos en diversas áreas culturales. Ney Matogrosso advierte a quienes reclaman el retorno de los uniformados: "No saben la cantidad de gente que fue torturada, asesinada, arrojada viva desde aviones. No es solo para algunos".

Fue la peor etapa de mi vida
— Caetano Veloso, sobre su exilio en Londres
Si no fuese por el trabajo de Muller, no conoceríamos muchos clásicos de la música brasileña
— Zé McGill, coautor de 'Mordaça', sobre el abogado João Carlos Muller
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