Japón, una nación que siempre ha dependido del exterior para sostener su prosperidad, ha alcanzado en 2025 el punto más bajo de autosuficiencia alimentaria de su historia moderna: apenas el 37,11 por ciento de sus calorías provienen de suelo propio. La crisis del arroz —el alimento más arraigado en la identidad japonesa— aceleró esta caída al empujar a los consumidores hacia importaciones de California y otros mercados extranjeros. En un mundo donde la seguridad alimentaria es cada vez más una forma de soberanía, Japón enfrenta la pregunta de si puede revertir una tendencia que lleva décadas a