Silenciosa y paciente, la aterosclerosis lleva décadas instalándose en arterias de personas que se creen completamente sanas. Un estudio internacional de casi 17.000 participantes —el mayor de su clase— revela que más de la mitad de los adultos sin diagnóstico cardiovascular ya acumula placas arteriales, y que este proceso puede comenzar incluso en la tercera década de vida. La medicina se enfrenta ahora a una paradoja incómoda: saber que la enfermedad existe no equivale aún a saber cómo detenerla antes de que hable.