Es una situación demencial, pero desde lejos no hay mucho que hacer
Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela con apenas un minuto de diferencia, causando decenas de derrumbes y más de mil heridos. Migrantes venezolanos en Argentina reportan dificultades para comunicarse con sus seres queridos debido a cortes de internet y electricidad en el país caribeño.
- Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 con un minuto de diferencia, los más fuertes en más de un siglo
- 164 muertos confirmados, más de mil heridos, reportes extraoficiales de más de 10.000 desaparecidos
- Cortes totales de internet, luz y servicios en Venezuela impiden comunicación con familiares
- Aproximadamente 60 edificios derrumbados, especialmente en el estado de La Guaira
La comunidad venezolana en Buenos Aires vive angustia tras dos terremotos que dejaron 164 muertos en Venezuela. Muchos buscan información sobre familiares desaparecidos mientras denuncian falta de ayuda oficial.
La noticia llegó a través de las pantallas y los teléfonos durante la noche del miércoles, y en cuestión de minutos encendió una cadena de llamadas desesperadas entre miles de venezolanos dispersos en Buenos Aires. Dos terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, habían sacudido Venezuela con apenas un minuto de diferencia, los más fuertes registrados en más de un siglo. El balance oficial era devastador: al menos 164 muertos, más de mil heridos, decenas de edificios convertidos en escombros. Pero para quienes estaban a miles de kilómetros de distancia, la cifra abstracta se transformaba en rostros concretos, en nombres, en la angustia de no saber si alguien que aman seguía vivo.
Miguel Bordones se presentó en el Centro Venezolano Argentino en Palermo con una foto de su sobrina Samara, de 13 años. El miércoles había sido un día festivo en Caracas, y mientras muchos estaban en las playas, ella decidió quedarse en su edificio. Cuando los terremotos golpearon, la estructura se derrumbó. Desde las once de la noche anterior, la estaban buscando. "El edificio está en el suelo, es una fatalidad", dijo Bordones a Clarín, explicando que había viajado al centro de organizaciones venezolanas porque las autoridades en su país no le ofrecían ayuda alguna. Su historia no era única. A lo largo del jueves, docenas de personas llegaban a las sedes de las organizaciones venezolanas en Buenos Aires buscando información, ayuda o simplemente un lugar donde procesar el horror.
La infraestructura de Venezuela, ya frágil antes del desastre, colapsó bajo el peso de la catástrofe. Lidio González, voluntario en el Centro Venezolano Argentino que lleva nueve años viviendo en Argentina, explicó la magnitud del apagón informativo: no había internet, no había luz, no había más que números oficiales manejados de manera cerrada. "La ayuda oficial está trabajando pero como puede", dijo, reconociendo que un país con problemas graves de infraestructura no estaba preparado para responder a un desastre de esta escala.
Johann Basile, quien emigró desde Caracas hace nueve años y ahora trabaja como conductor de una aplicación de viajes, pasaba buena parte del día llamando a familiares y amigos. Su madre le había contado que sintió algo horrible, que se le quebró una pared. Su tío perdió las paredes de su casa. A los 44 años, Basile nunca había sentido temblores en Venezuela. "Dicen que desde hace muchísimos años no pasaba algo así", recordó, mencionando que la última vez que había experimentado algo parecido era cuando era un niño, durante la tragedia del litoral central. Otros, como Jano Ávila, lograron comunicarse con sus familiares y descubrieron que aunque la mayoría estaba bien, algunos habían sufrido daños directos: su prima fue evacuada de un edificio dañado.
Los daños más graves se concentraron en el estado de La Guaira, donde numerosos edificios colapsaron, pero también hubo derrumbes y daños estructurales en Caracas y ciudades cercanas al epicentro. El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar fue cerrado por daños en su infraestructura. Los servicios de metro y gas natural en Caracas quedaron suspendidos. Héctor Landaeta, otro voluntario que llegó desde Venezuela hace nueve años, había visto a su propia familia evacuada pero a salvo. Sin embargo, sabía que muchas otras familias no corrían la misma suerte, y por eso estaba allí.
Lisset Luque, presidenta del Centro Venezolano Argentino, describió el estado emocional de la comunidad con una frase que capturaba la realidad: "Es una situación demencial". Desde distintas organizaciones venezolanas comenzaron a coordinarse para asistir a quienes buscaban información sobre desaparecidos o necesitaban ayuda para establecer contacto con las zonas afectadas. Luisa Vera, vicepresidenta de Alianza por Venezuela, explicó que habían abierto un canal llamado Venezuela Conecta con la intención de conectar a los desaparecidos con quienes estaban en Argentina. "Estamos avocados 100% al encuentro de los desaparecidos", dijo.
Lo que emergía de los reportes extraoficiales era aún más inquietante. Se hablaba de más de 10.000 desaparecidos, basándose en reportes de aproximadamente 60 edificios derrumbados. El miércoles había sido un día feriado, así que las familias estaban viendo el partido o descansando cuando los terremotos golpearon. Venezuela, con su infraestructura ya debilitada, no tenía la capacidad de respuesta para una catástrofe de esta magnitud. El jueves estaba prevista una reunión de emergencia entre referentes de la comunidad venezolana y funcionarios del Gobierno porteño para evaluar posibles mecanismos de asistencia. Mientras tanto, en Buenos Aires, miles de venezolanos seguían esperando noticias, haciendo llamadas que no conectaban, refrescando pantallas en busca de información, viviendo la tragedia a distancia pero con una cercanía que el tiempo y la geografía no podían mitigar.
Notable Quotes
El edificio está en el suelo, es una fatalidad. Mi sobrina se llama Samara. Vine acá a ver si consigo ayuda porque las autoridades allá no nos la dan— Miguel Bordones, tío de una menor desaparecida
Es una situación demencial— Lisset Luque, presidenta del Centro Venezolano Argentino
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué este terremoto fue tan devastador para Venezuela en particular?
Venezuela no tiene experiencia con terremotos. El último comparable fue hace más de un siglo. La infraestructura del país ya estaba debilitada por crisis previas, así que cuando golpeó un sismo de esa magnitud, simplemente no había capacidad de respuesta. Los edificios no estaban diseñados para resistir.
¿Qué significa que haya "más de 10.000 desaparecidos" cuando el balance oficial dice 164 muertos?
Significa que hay gente atrapada en los escombros, gente que nadie ha podido localizar porque no hay electricidad, no hay internet, no hay forma de comunicarse. Los números oficiales son lo que se ha confirmado. Los desaparecidos son la brecha entre lo que pasó y lo que se sabe.
¿Por qué los venezolanos en Buenos Aires no pueden simplemente llamar a sus familias?
Porque Venezuela está sin luz, sin internet, sin servicios básicos. Una llamada requiere que alguien del otro lado tenga un teléfono con batería y señal. Cuando todo está cortado, eso es casi imposible. Algunos logran comunicarse, pero muchos no.
¿Qué está haciendo la comunidad venezolana en Argentina?
Se organizan. Abrieron canales de información, coordinan voluntarios, intentan conectar a desaparecidos con familiares acá. Es lo que pueden hacer desde la distancia: ser un puente de información cuando el país está incomunicado.
¿Hay algo que sugiera que esto mejorará pronto?
No. Mientras no se restauren los servicios básicos en Venezuela, la incertidumbre va a persistir. Y eso es lo que más duele a quienes están acá: no es solo la tragedia, es la impotencia de no poder saber.