En los márgenes del rendimiento deportivo de élite, el cuerpo femenino ha pagado durante décadas un precio silencioso: la pérdida del ciclo menstrual, aceptada como señal de disciplina cuando en realidad es una señal de alarma. La amenorrea, lejos de ser un logro, revela un organismo bajo estrés extremo, con consecuencias que van desde huesos frágiles hasta complicaciones reproductivas que pueden durar toda una vida. Lo que se ha normalizado en vestuarios y gimnasios es, en términos médicos, una crisis sostenida que muchas federaciones deportivas aún se niegan a ver.
La amenorrea en el deporte: un problema normalizado con graves consecuencias
Las deportistas afectadas sufren daño óseo irreversible, mayor riesgo de fracturas y complicaciones reproductivas a largo plazo.