La alerta sobre el xilitol reaviva el debate sobre los edulcorantes y su verdadero impacto en la salud

Una galleta sin azúcar sigue siendo una galleta, con harinas refinadas, grasas y procesamiento
El experto advierte que el reclamo "sin azúcar" en la etiqueta no garantiza que el producto sea más saludable.
Mark

¿Por qué este estudio sobre el xilitol genera tanta preocupación si solo muestra una asociación, no una causa?

Mimi

Porque encontró que personas con niveles altos de xilitol en sangre tenían mayor riesgo de infarto e ictus. Eso es suficiente para que los investigadores digan "esto merece atención", aunque no podamos afirmar que el xilitol causa esos problemas.

Luke

Pero hay un problema: el xilitol se produce naturalmente en nuestro cuerpo. Entonces, ¿cómo saben los investigadores si esos niveles altos vienen de lo que la gente come o de lo que su propio organismo genera?

Mimi

Exactamente. Por eso el experto dice que encontrar concentraciones elevadas no equivale automáticamente a decir que alguien está consumiendo mucho xilitol. Es una señal, no una prueba.

Mark

¿Entonces todos los edulcorantes son igualmente problemáticos?

Mimi

No. El xilitol y el eritritol son polioles; el aspartamo y la sucralosa son edulcorantes intensivos que se usan en cantidades muy pequeñas; los glucósidos de esteviol son otra cosa. Tienen perfiles muy diferentes.

Luke

¿Y hay datos sólidos sobre cuál es más seguro?

Mimi

La OMS desaconseja algunos para controlar peso o prevenir enfermedades crónicas, pero las autoridades europeas están reevaluando cada uno por separado. Aún hay incertidumbre.

Mark

¿Qué debería hacer alguien que ha estado usando productos sin azúcar?

Mimi

Preguntarse qué estaba consumiendo antes. Si cambió bebidas azucaradas por versiones sin azúcar, probablemente está mejorando. Si solo añadió productos sin azúcar a su dieta, eso es diferente.

Luke

¿Y si mira la etiqueta y ve "sin azúcar"? ¿Es suficiente?

Mimi

No. Una galleta sin azúcar sigue siendo una galleta con harinas refinadas, grasas y procesamiento. Hay que mirar la lista completa de ingredientes y la información nutricional.

Mark

¿Cuál es el verdadero problema entonces?

Mimi

Que pensamos en los edulcorantes de manera aislada, cuando deberíamos pensar en qué estamos comiendo en general y si nuestra alimentación depende demasiado del sabor dulce.

  • Estudio con 17.710 personas vincula niveles altos de xilitol en sangre con mayor riesgo de infarto e ictus
  • Acesulfamo K fue el edulcorante más utilizado en 2.469 alimentos y bebidas comercializados en España en 2026
  • OMS desaconseja edulcorantes como aspartamo, sucralosa y glucósidos de esteviol para control de peso o prevención de enfermedades crónicas

El xilitol, presente en chicles y productos 'sin azúcar', muestra asociación con riesgo de infarto e ictus en investigación observacional con 17.710 participantes. Expertos advierten que no todos los edulcorantes son equivalentes y que su evaluación debe considerar qué alimentos sustituyen, no solo si son seguros aisladamente.

Un estudio europeo vincula niveles altos de xilitol en sangre con mayor riesgo cardiovascular, reabriendo el debate sobre la seguridad de los edulcorantes artificiales que sustituyen al azúcar en alimentos procesados.

Un estudio presentado en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología ha puesto el foco sobre el xilitol, ese edulcorante que aparece en chicles, pastas de dientes y vitaminas masticables, siempre bajo la promesa de mantener el sabor dulce sin azúcar. La investigación, que incluyó datos de 17.710 personas, encontró que quienes presentaban concentraciones más altas de xilitol en sangre mostraban un riesgo elevado de muerte, infarto o ictus. El hallazgo ha reabierto una conversación incómoda sobre los sustitutos del azúcar que consumimos sin pensar, esos productos reformulados que llenan los estantes de los supermercados con la promesa de ser más saludables.

Pero aquí está el matiz crucial: el estudio es observacional, lo que significa que encontró una asociación, no una causa. Jordi Salas-Salvadó, médico especialista en nutrición y catedrático de la Universidad Rovira i Virgili, lo explica con precisión. El xilitol no viene solo de lo que comemos. Nuestro cuerpo lo produce de manera natural, así que encontrar niveles elevados en sangre no equivale automáticamente a decir que alguien está consumiendo mucho xilitol. "Lo que tenemos es una señal que merece ser investigada y que nos recuerda que tampoco deberíamos considerar automáticamente inocuo cualquier producto utilizado para sustituir el azúcar, por mucho que haya sido evaluado como seguro por agencias de seguridad alimentaria", señala. Hay datos experimentales que sugieren que el xilitol podría favorecer mecanismos relacionados con la activación de plaquetas y formación de trombos, pero esos datos provienen de estudios con muestras muy pequeñas y aún necesitan confirmación.

El debate trasciende al xilitol. En los últimos años, el consumo de edulcorantes bajos o sin calorías ha crecido en España, impulsado por la reformulación de alimentos y bebidas para reducir azúcar. Quien ha cambiado refrescos, galletas o postres azucarados por versiones "sin azúcar" puede encontrarse con eritritol, sucralosa, aspartamo o glucósidos de esteviol en las etiquetas. El problema, según Salas-Salvadó, es que la discusión se plantea de manera demasiado simple: "¿este edulcorante es bueno o malo?". La pregunta verdaderamente interesante es qué estamos sustituyendo por él. Si alguien tomaba varias bebidas azucaradas al día y las cambia por versiones sin azúcar, probablemente está reduciendo de manera importante su ingesta de azúcar y energía. Pero si sustituye un poco de azúcar y luego empieza a consumir más productos procesados sin azúcar, la ecuación cambia. Tampoco se puede valorar un edulcorante aislándolo del patrón dietético completo.

La Organización Mundial de la Salud, en su guía de 2023, desaconseja utilizar edulcorantes como aspartamo, sucralosa o glucósidos de esteviol para controlar el peso o prevenir enfermedades crónicas. Su revisión no encontró beneficios duraderos sobre la grasa corporal y detectó asociaciones entre el consumo prolongado y mayor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Pero Salas-Salvadó insiste en no poner todos los edulcorantes en el mismo saco. El xilitol y el eritritol son polioles; el aspartamo y la sucralosa son edulcorantes intensivos utilizados en cantidades muy pequeñas; los glucósidos de esteviol son otra familia diferente. Tienen perfiles distintos en metabolismo, efectos gastrointestinales, dosis utilizadas y evidencia disponible. Las autoridades sanitarias evalúan cada sustancia por separado y establecen condiciones de uso e ingesta diaria admisible.

No existe un registro oficial de cuáles son los sustitutos del azúcar más utilizados por la industria alimentaria, pero un estudio de 2026 identificó edulcorantes en 2.469 alimentos y bebidas comercializados en España. El acesulfamo K, presente en batidos, cereales de desayuno, helados y flanes, fue el más utilizado, seguido de sucralosa y aspartamo. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria está reevaluando progresivamente todos los edulcorantes autorizados en la Unión Europea.

El nombre "azúcar de abedul" puede inducir a pensar que el xilitol es más saludable simplemente porque suena natural. Pero que un producto sea natural no significa necesariamente que sea saludable, y que sea producido industrialmente no quiere decir que sea perjudicial. Aunque el xilitol se encuentra en pequeñas cantidades en algunos alimentos y se produce en nuestro organismo, cuando lo utilizamos como edulcorante podemos estar consumiendo cantidades mucho mayores. El término comercial no nos dice prácticamente nada sobre sus efectos en la salud.

Para el consumidor, el mensaje más importante es este: unas galletas pueden ser "sin azúcar" y seguir siendo galletas, con harinas refinadas, grasas, sal y un grado importante de procesamiento. Lo mismo ocurre con otros productos. Por eso, Salas-Salvadó recomienda siempre mirar la lista completa de ingredientes y la información nutricional, no solo el reclamo que aparece en la parte delantera del envase. La pregunta no debería ser únicamente cómo sustituir el azúcar, sino también cómo conseguir que nuestra alimentación sea progresivamente menos dependiente del sabor dulce.

Lo que tenemos es una señal que merece ser investigada y que nos recuerda que tampoco deberíamos considerar automáticamente inocuo cualquier producto utilizado para sustituir el azúcar
— Jordi Salas-Salvadó, especialista en nutrición
No podemos valorar un edulcorante aislándolo del patrón dietético. Y hay otra cuestión importante: no deberíamos plantearnos únicamente cómo sustituir el azúcar, sino también cómo conseguir que nuestra alimentación sea progresivamente menos dependiente del sabor dulce
— Jordi Salas-Salvadó, especialista en nutrición
Fale Conosco FAQ