A finales de septiembre, cuando el calendario ya anuncia el otoño, España permanece bajo el dominio del calor estival. La AEMET registra máximas que superan los 35 grados en el sur y Galicia, con picos de 38 grados en el suroeste, recordándonos que las estaciones climáticas ya no obedecen con fidelidad al almanaque. Cinco comunidades en alerta amarilla y un archipiélago canario bajo aviso son el retrato de un país que aguarda, sin certeza, el relevo del verano.