Kushner se reúne con Hamas en Egipto para desbloquear plan de Trump en Gaza

La crisis humanitaria en Gaza continúa agravándose según Hamas, con Israel manteniendo operaciones militares pese a la tregua y controlando aproximadamente el 60% de la Franja.
El desacuerdo no es un detalle técnico: es el nudo que mantiene paralizado todo
La disputa sobre el orden del desarme de Hamas y la retirada israelí bloquea todos los demás componentes del acuerdo de paz.
Mark

¿Por qué Kushner, que no tiene cargo oficial, es quien negocia esto?

Mimi

Porque Trump lo designó junto con Witkoff para intervenir en los principales conflictos internacionales, y ya demostró ser efectivo en Gaza. Tiene acceso directo al presidente y puede hablar con autoridad.

Mark

¿Qué hace que esta segunda fase sea tan diferente de la primera?

Mimi

La primera fue un alto el fuego. La segunda requiere que ambos lados hagan cosas que los debilitan: Hamas entrega armas, Israel se retira. Nadie quiere ser el primero.

Mark

Netanyahu dice que no se retirará hasta que Hamas esté completamente desarmado. ¿Es eso negociable?

Mimi

Aparentemente no para él. Pero Hamas dice que no entregará armas pesadas sin garantías de retirada. Es un callejón sin salida clásico.

Mark

¿Qué rol juega Egipto en todo esto?

Mimi

Egipto es mediador, pero también tiene interés directo. Al-Sisi cree que la inestabilidad de Gaza desestabiliza toda la región. Quiere que esto se resuelva.

Mark

¿Cuál es el verdadero obstáculo: el orden de los pasos o algo más profundo?

Mimi

El orden es el síntoma. El problema real es que Netanyahu no confía en que Hamas se desmilitarice, y Hamas no confía en que Israel se retire. Sin confianza, ningún orden funciona.

Mark

¿Qué pasa si esto fracasa?

Mimi

El estancamiento continúa, la crisis humanitaria se agrava, y Netanyahu enfrenta elecciones en octubre con una coalición frágil. Nadie gana.

  • Kushner se reunió más de 90 minutos con Khalil al-Hayya, principal líder político de Hamas, en El Cairo
  • Netanyahu rechazó la hoja de ruta de 15 puntos respaldada por Washington hace una semana
  • Israel controla aproximadamente el 60 por ciento de la Franja de Gaza y ha avanzado más allá de la línea amarilla
  • Elecciones nacionales israelíes programadas para el 27 de octubre de 2026
  • Seis países regionales emitieron comunicado conjunto presionando a Israel para cumplir compromisos de paz

Kushner mantuvo una reunión de más de 90 minutos con Khalil al-Hayya, principal dirigente político de Hamas, con participación de mediadores de Egipto, Qatar y Turquía. El principal obstáculo es el desacuerdo entre Netanyahu, quien exige el desarme total de Hamas antes de cualquier retirada, y Hamas, que demanda la retirada israelí simultánea.

Jared Kushner se reunió con líderes de Hamas en Egipto para avanzar en la segunda fase del alto el fuego en Gaza, enfrentando desacuerdos sobre el orden del desarme palestino y la retirada israelí.

Jared Kushner llegó a El Cairo el domingo con una tarea clara: desbloquear un acuerdo que se había estancado. El yerno y asesor del presidente Trump pasó más de hora y media con Khalil al-Hayya, uno de los principales líderes políticos de Hamas, en una reunión que contó con la presencia de mediadores de Egipto, Qatar y Turquía. El encuentro fue cerrado, los asistentes hablaron bajo anonimato, pero su propósito era evidente: intentar avanzar hacia la segunda fase de un alto el fuego en Gaza que lleva semanas sin movimiento.

El plan que Trump respalda contempla un proceso ordenado: Hamas entregaría progresivamente sus armas a un comité tecnocrático palestino mientras Israel detiene sus ataques y comienza una retirada gradual. Suena limpio en teoría. En la práctica, Netanyahu rechazó hace una semana la hoja de ruta de 15 puntos que Washington propuso, argumentando que Israel no abandonará ninguna posición en Gaza hasta que Hamas esté completamente desarmado. Hamas, por su parte, exige que Israel retire sus fuerzas hasta la llamada "línea amarilla" y detenga sus operaciones militares antes de entregar sus armas más pesadas. El desacuerdo no es un detalle técnico: es el nudo que mantiene paralizado todo lo demás, incluyendo la reconstrucción del enclave y el despliegue de una fuerza internacional de separación.

La geografía del conflicto añade otra capa de complejidad. Las fuerzas israelíes controlan actualmente alrededor del 60 por ciento de la Franja de Gaza y ya han avanzado más allá de esa línea amarilla que supuestamente debería marcar el límite. Netanyahu anticipó en mayo que Israel buscaría ampliar ese control hasta el 70 por ciento. La línea amarilla, según las fuentes, nunca quedó definida con precisión, lo que deja espacio para interpretaciones conflictivas.

Kushner buscaba obtener de Hamas un compromiso concreto con el desarme antes de reunirse el lunes con Netanyahu. El grupo palestino respondió que está dispuesto a avanzar hacia la desmilitarización y a transferir el control civil de Gaza a un gobierno palestino, pero insistió en sus condiciones. En un comunicado, Hamas acusó a Israel de continuar las operaciones militares y de agravar la crisis humanitaria en Gaza pese a la tregua, y pidió a los mediadores y al Consejo de Paz que presionen a Israel para cumplir los compromisos asumidos en la primera fase.

Esta reunión no ocurre en el vacío. Kushner y el enviado Steve Witkoff ya habían jugado un papel clave el año anterior en negociaciones en Egipto que contribuyeron a concretar el alto el fuego inicial. Las conversaciones directas entre Washington y Hamas son inusuales, dado que Estados Unidos considera al grupo una organización terrorista, pero la administración Trump ha recurrido varias veces a contactos directos para negociar la liberación de rehenes y avanzar hacia un cese de hostilidades.

La presión sobre Netanyahu aumenta desde múltiples direcciones. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Pakistán, Indonesia y los países mediadores emitieron un comunicado conjunto responsabilizando a Israel de obstaculizar los esfuerzos de paz y pidiendo a Estados Unidos y al Consejo de Paz adoptar medidas inmediatas para impedir que cualquiera de las partes bloquee la implementación del acuerdo. El Likud respondió acusando a esas potencias de intentar desplazar a Netanyahu del poder.

La política interna israelí también pesa. El país celebrará elecciones nacionales el 27 de octubre, y Netanyahu intenta mantener su coalición, que incluye ministros de línea dura opuestos a cualquier retirada de Gaza sin una derrota completa de Hamas. El aniversario del ataque del 7 de octubre de 2023, que desencadenó la guerra, se aproxima, añadiendo presión política adicional. El presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, a quien Kushner también visitó, sostuvo que buena parte de la inestabilidad que afecta a Medio Oriente tiene su origen en Gaza y que la estabilización del territorio contribuiría a reducir las tensiones regionales.

Lo que suceda en la reunión de Kushner con Netanyahu el lunes podría determinar si el acuerdo avanza o si el estancamiento se profundiza. Hamas ha condicionado la entrega de sus armas más pesadas a la creación de un Estado palestino, una exigencia que el gobierno israelí rechaza categóricamente. El espacio para un acuerdo existe, pero es estrecho, y cada lado mantiene posiciones que parecen incompatibles con las del otro.

Estamos comprometidos con el marco de paz
— Hamas, en comunicado oficial
Israel no abandonará ninguna posición en Gaza hasta que Hamas haya sido completamente desarmado
— Posición de Netanyahu según el reportaje
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