En la confluencia entre la ingeniería naval y la ambición energética, Kongsberg Maritime, SBM Offshore y Solstad Offshore han unido fuerzas para concebir un buque offshore de nueva generación que no es simplemente una suma de partes, sino una arquitectura viva donde propulsión, baterías, posicionamiento dinámico y maquinaria pesada conversan entre sí. El proyecto, que tomará forma en astilleros chinos y llegará al mar en 2029, representa una apuesta por la integración total como respuesta a la complejidad creciente de las operaciones en aguas profundas. En él, la tecnología no sirve al buque: