En un momento que pone a prueba los límites entre el poder político y la autonomía institucional, la Reserva Federal de Estados Unidos elevó su tasa de interés de referencia a casi 3.9%, desafiando las preferencias del presidente Trump. El movimiento, el primero de este tipo desde 2023, responde a una inflación persistente agravada por siete meses de conflicto con Irán y la consecuente volatilidad energética. Lo que revela esta decisión no es solo una cifra económica, sino la tensión perenne entre quienes gobiernan y quienes custodian la estabilidad de largo plazo.