A los 74 años, Kent Nagano asume la dirección de la Orquesta Nacional de España con la convicción de que las grandes instituciones musicales no son museos sino organismos vivos. Su debut madrileño con la Segunda sinfonía de Mahler —obra de esperanza colectiva— lleva consigo décadas de aprendizaje forjado entre la resistencia familiar, los bares de Boston y la colaboración con artistas tan distintos como Frank Zappa y Rosalía. En él se encarna una pregunta que la música siempre ha hecho: ¿dónde termina el arte culto y dónde empieza la vida?