Antes de asumir la presidencia del Perú, Keiko Fujimori compartió una visita al spa Tomiko con el empresario argentino Damián Valenzuela, un hecho que la prensa reveló y que ella misma confirmó públicamente a través de TikTok. En su descargo, la mandataria situó a Valenzuela entre los colaboradores extranjeros que apoyaron su campaña, negó cualquier vínculo sentimental y aclaró que los gastos de su transición fueron cubiertos por Fuerza Popular, no por el Estado. El episodio recuerda una tensión tan antigua como el poder mismo: la frontera porosa entre la vida privada de quien gobierna y la le