En El Aaiún, capital del Sáhara Occidental bajo control marroquí, la empresa estadounidense KBR ha sido convocada para trazar los primeros planos de una planta de amoníaco verde capaz de producir 560.000 toneladas anuales. Respaldado por fondos de la agencia comercial estadounidense USTDA, el proyecto encarna la tensión entre la ambición climática global y las disputas territoriales no resueltas, recordándonos que la transición energética no ocurre en un vacío geopolítico. Marruecos avanza así en su apuesta por convertir un territorio en litigio en un nodo de exportación de moléculas limpias h