Desde los pasillos de la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente José Antonio Kast salió al paso de las dudas que ha generado la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad impulsada por Washington. Con la calma de quien defiende una decisión ya tomada, Kast trazó los límites de lo que Chile acepta —cooperación contra el crimen transnacional— y de lo que rechaza —intervenciones militares, presiones externas y fricciones con China—, recordando que la soberanía de un país pequeño se ejerce también en la manera en que se nombran sus compromisos.