Desde Nueva York, el presidente José Antonio Kast salió al paso de las dudas que había generado la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, una iniciativa continental impulsada por Estados Unidos para enfrentar el crimen organizado transnacional. En un momento en que las soberanías nacionales se miden con cuidado ante cualquier acuerdo internacional, Kast trazó una línea clara: Chile se suma a una conversación entre quince naciones, no a un tratado vinculante ni a ningún mecanismo que permita operaciones militares en su territorio. La distinción entre coordinación y cesión es, en el fondo,