En un giro que invierte décadas de doctrina tecnológica, Alex Karp, CEO de Palantir, ha propuesto que los gobiernos nacionalicen las empresas de inteligencia artificial, argumentando que los riesgos legales y sistémicos de estos sistemas superan la capacidad de cualquier actor privado para asumirlos. Su voz se suma a un coro creciente de líderes del sector que reconocen, con distintos matices, que la IA de frontera ha alcanzado una escala donde los mecanismos tradicionales de responsabilidad ya no bastan. La pregunta que subyace no es técnica sino filosófica: ¿quién debe custodiar las herramie