Durante más de tres décadas, Paul Kagame ha construido en Ruanda una narrativa de renacimiento económico sobre las cenizas del genocidio de 1994, atrayendo miles de millones en ayuda occidental y elogios internacionales. Sin embargo, bajo esa fachada de progreso, el régimen silencia sistemáticamente toda disidencia: dos presos políticos han muerto torturados en año y medio, y la principal líder opositora enfrenta cadena perpetua. El mundo observa, incómodo, cómo el modelo africano de desarrollo y la máquina represiva coexisten financiadas por los mismos donantes que proclaman defender los dere
Kagame intensifica represión contra la oposición en Ruanda pese a recibir miles de millones en ayuda occidental
Al menos dos presos políticos murieron en prisión en dieciocho meses tras ser torturados; la líder opositora Victoire Ingabire enfrenta solicitud de cadena perpetua por cargos de conspiración.