Justicia de EEUU cita a periodistas del NYT que cuestionaron seguridad del Air Force One

Un intento de impedir que el público sepa lo que ocurre en su país
El abogado del Times caracteriza las citaciones como represalia contra la cobertura de seguridad del Air Force One.

En una democracia, la prensa y el poder viven en tensión permanente, y esa tensión se vuelve visible cuando cuatro periodistas del New York Times reciben citaciones judiciales para declarar ante un gran jurado federal en Manhattan sobre quién reveló preocupaciones de seguridad del nuevo Air Force One donado por Catar. El reportaje en cuestión incomodó al presidente Trump al exponer que el Servicio Secreto había dudado de la seguridad de la aeronave, y ahora el Departamento de Justicia busca identificar la fuente de esa información. Lo que está en juego no es solo un caso de filtración, sino la pregunta más antigua del periodismo libre: ¿hasta dónde puede llegar el Estado para silenciar a quienes informan sobre sus propias decisiones?

  • Cuatro periodistas del NYT fueron notificados en sus propios domicilios por agentes federales, una señal de presión que va más allá de lo procesal.
  • El reportaje que desató la investigación reveló que Trump cambió de avión tras la cumbre de la OTAN porque el Servicio Secreto desconfiaba de la seguridad de la nueva aeronave, lo que habría enfurecido al mandatario.
  • El abogado del Times denunció públicamente que las citaciones son un acto de intimidación deliberado para impedir que los ciudadanos sepan cómo funciona su gobierno.
  • Las órdenes fueron firmadas por Jay Clayton, fiscal federal nominado por el propio Trump para dirigir la inteligencia nacional, lo que alimenta sospechas de represalia política.
  • El Times se afirma en que su cobertura sirvió al interés público, mientras el Departamento de Justicia insiste en que se violó la ley penal federal al filtrar información clasificada.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos citó la semana pasada a cuatro periodistas del New York Times —Julian E. Barnes, Eric Lipton, Tyler Pager y Eric Schmitt— para que testifiquen ante un gran jurado federal en Manhattan. La razón: un reportaje que reveló las dudas del Servicio Secreto sobre la seguridad del nuevo Air Force One, la aeronave presidencial donada por Catar.

El artículo en cuestión describía cómo Trump, al regresar de la cumbre de la OTAN, había volado primero en el antiguo Boeing presidencial hasta una base militar en el Reino Unido, donde abordó la nueva nave. Según los periodistas, el cambio respondió a recomendaciones del Servicio Secreto, que no estaba convencido de la seguridad del avión. El reportaje, según trascendió, provocó la ira del presidente.

David McCraw, abogado principal del Times, reaccionó el viernes por la noche con una declaración contundente: las citaciones son intimidación. Argumentó que los periodistas hicieron exactamente lo que se espera de una prensa libre —informar sobre el uso del poder y los fondos públicos— y que obligarlos a revelar sus fuentes ante un gran jurado es un intento de silenciar esa función.

La complejidad del caso se profundiza al conocerse que las órdenes fueron firmadas por Jay Clayton, fiscal federal en Manhattan y reciente nominado de Trump para encabezar la comunidad de inteligencia nacional. Esa conexión entre el firmante y la administración investigada añade una sombra de represalia sobre todo el proceso.

El caso condensa una tensión que no tiene resolución sencilla: el Estado invoca la seguridad nacional para perseguir una filtración, mientras el periodismo invoca el interés público para defenderla. El precedente que se establezca aquí tendrá consecuencias que van mucho más allá de estos cuatro reporteros.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos emitió citaciones judiciales contra cuatro periodistas del New York Times la semana pasada, ordenándoles que comparecieran ante un gran jurado federal en Manhattan para testificar sobre la filtración de información relacionada con las preocupaciones de seguridad del nuevo avión presidencial Air Force One, donado por Catar. Los reporteros Julian E. Barnes, Eric Lipton, Tyler Pager y Eric Schmitt recibieron las notificaciones de agentes federales, algunos en sus propios domicilios, con instrucciones de presentarse el miércoles siguiente.

La investigación surge de un reportaje publicado por el Times que reveló detalles sobre un cambio de aviones realizado por el presidente Donald Trump después de la cumbre de la OTAN. Trump había abandonado Turquía a bordo del antiguo Boeing que tradicionalmente sirve como Air Force One, dirigiéndose a una base militar en el Reino Unido, donde posteriormente abordó la nueva aeronave. Los periodistas informaron que el Servicio Secreto había recomendado este cambio debido a dudas sobre la seguridad de la nueva nave, un reportaje que, según reportes, provocó la ira del mandatario estadounidense.

David McCraw, abogado principal de la redacción del Times, emitió una declaración el viernes por la noche caracterizando las citaciones como un acto de intimidación. Argumentó que los periodistas habían cumplido su función fundamental: informar sobre los hechos y defender el derecho del público estadounidense a conocer cómo funciona su gobierno y cómo se utilizan los fondos públicos. McCraw afirmó que las citaciones representaban un intento deliberado de silenciar a la prensa y evitar que los ciudadanos supieran qué ocurría en su país.

Los documentos judiciales especifican que los periodistas deben declarar respecto a una presunta violación de la ley penal federal. Las órdenes fueron firmadas por Jay Clayton, fiscal federal en Manhattan, quien recientemente fue nominado por Trump para dirigir la comunidad de inteligencia nacional. Esta conexión entre el fiscal que firma las citaciones y la administración Trump añade otra capa de complejidad al caso, alimentando las preocupaciones sobre posibles represalias contra la cobertura crítica.

El caso plantea una tensión fundamental entre la seguridad nacional y la libertad de prensa. Mientras el Departamento de Justicia busca identificar la fuente de la filtración de información clasificada sobre el Air Force One, el Times sostiene que su cobertura sirvió al interés público al revelar vulnerabilidades en la seguridad presidencial. La decisión de citar a los periodistas en lugar de simplemente buscar proteger sus fuentes ha generado preocupaciones más amplias sobre el precedente que esto establece para la libertad de prensa en el país.

Nuestros periodistas informan sobre los hechos y defienden el derecho del público estadounidense a saber cómo funciona su gobierno
— David McCraw, abogado principal del New York Times
Este acto descarado no debe considerarse más que un intento de impedir que el público sepa lo que ocurre en su país, intimidando a los periodistas para que no puedan ejercer su profesión
— David McCraw, abogado principal del New York Times
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el Departamento de Justicia decidió citar a los periodistas en lugar de simplemente investigar quién filtró la información?

Model

Esa es la pregunta central. Cuando citas a reporteros, estás diciendo que su trabajo es evidencia de un crimen. Es una herramienta de presión muy diferente a investigar discretamente.

Inventor

¿Qué hace que este caso sea especialmente preocupante para la prensa?

Model

El timing. Trump estaba furioso por el reportaje. Luego, su fiscal nominado firma las citaciones. Incluso si todo es técnicamente legal, la apariencia de represalia es casi inevitable.

Inventor

¿Qué información exactamente fue clasificada o sensible?

Model

Las preocupaciones del Servicio Secreto sobre la seguridad del avión. No sabemos si eso era realmente secreto de estado o simplemente información que la administración prefería que no saliera a la luz.

Inventor

¿Qué sucede si los periodistas se niegan a testificar?

Model

Podrían enfrentar cargos por desacato. Pero el Times probablemente argumentará que revelar sus fuentes violaría los derechos de la prensa protegidos constitucionalmente.

Inventor

¿Esto ha sucedido antes en Estados Unidos?

Model

Sí, pero es raro y siempre controvertido. La administración Obama también persiguió periodistas. Cada vez que ocurre, genera un debate sobre dónde termina la seguridad nacional y dónde comienza la intimidación.

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