Jubilado cubano denuncia pensión de 3,800 pesos tras 65 años de trabajo

Jubilados cubanos enfrentan hambre, falta de acceso a servicios básicos y deterioro de salud; ancianos describen su situación como 'morir de hambre' y vivir en condiciones de desastre.
Nos están matando, ¿hasta cuándo seguiremos viviendo de promesas?
La pregunta final de Lacosta resume la desesperación de jubilados cubanos cuyas pensiones no cubren ni lo básico.
Mark

¿Por qué esta historia de Lacosta importa ahora? ¿Qué la hace noticia?

Mimi

Porque un hombre que trabajó sesenta y cinco años sin parar está diciendo públicamente que no puede comer. Y no está solo. El 99 por ciento de los jubilados encuestados dice lo mismo.

Luke

Espera. Esa encuesta fue de 506 personas en cinco provincias. ¿Eso es representativo de toda Cuba? ¿Quién la hizo exactamente?

Mimi

La Asociación Sindical Independiente de Cuba. Es una fuente creíble, pero tienes razón en preguntar. No es un censo nacional.

Mark

¿Y el número de 96,060 pesos que necesita una persona? ¿De dónde sale eso?

Mimi

Lo estimó Javier Pérez Capdevila, un economista. Es su cálculo de lo que cuesta vivir con lo básico.

Luke

¿Es una cifra oficial o su análisis personal? Porque eso cambia mucho.

Mimi

Es su análisis. No hay una cifra oficial que diga cuánto necesita realmente una persona.

Mark

Entonces Lacosta recibe 3,800 pesos, el mínimo oficial es 4,000, pero necesitaría casi 96,000. ¿Cómo sobrevive alguien?

Mimi

No sobrevive bien. Por eso el 90.7 por ciento de los jubilados sigue trabajando después de jubilarse.

Luke

Pero eso es un dato de la misma encuesta de 506 personas. No sabemos si es así en todo el país.

Mimi

Cierto. Pero los casos individuales que menciona el artículo son verificables: el anciano ciego en Holguín, el abuelo del video viral.

Mark

¿Y lo de Trump y la ONU? ¿Eso es parte de la crisis económica o es otra cosa?

Mimi

Lacosta lo conecta. Dice que el gobierno culpa a Trump, pero luego no lo confronta en la ONU. Es una crítica a la respuesta política.

Luke

Eso es su interpretación. Lo que pasó en la ONU es un hecho. Pero por qué se fueron, eso es especulación.

Mimi

Exacto. Lacosta especula. Pero la pregunta que hace es válida.

  • Un escenógrafo con 65 años de trayectoria publicó en Facebook un testimonio que se volvió grito colectivo: su pensión no le alcanza ni para cocinar el pollo que logró comprar antes de que llegaran los apagones.
  • La brecha entre lo que reciben los jubilados y lo que cuesta vivir es abismal: los expertos estiman que se necesitan 96,060 pesos mensuales para cubrir necesidades básicas, mientras las pensiones promedian menos de 4,000.
  • El 90.7% de los jubilados encuestados sigue trabajando después de retirarse, y ancianos en situación de discapacidad gastan casi toda su pensión solo en transporte para cobrarla.
  • Lacosta cuestionó públicamente la retirada de la delegación cubana en la ONU cuando Trump calificó a Cuba de 'estado absolutamente fallido', y un internauta respondió que levantarse fue una confesión de no tener argumentos.
  • La pregunta que cerró su publicación —'¿hasta cuándo seguiremos viviendo de promesas?'— quedó sin respuesta oficial, mientras decenas de ancianos cubanos se reconocían en cada línea.

Tras sesenta y cinco años de trabajo, el escenógrafo cubano Luis Lacosta recibe una pensión de 3,800 pesos mensuales —menos de diez dólares al cambio informal— y la llama una limosna. Su testimonio en Facebook se convirtió en espejo de una generación entera: según una encuesta sindical, el 99% de los jubilados cubanos afirma que sus pensiones no alcanzan para comer, pagar vivienda ni comprar medicamentos. En el horizonte de una crisis energética y económica sin fondo visible, la vejez en Cuba se ha convertido en una forma silenciosa de abandono institucional.

Luis Lacosta, escenógrafo vinculado al cine cubano desde 1962, publicó el jueves en Facebook lo que describió como un testimonio y que rápidamente se convirtió en un documento colectivo. Tras más de seis décadas de trabajo ininterrumpido, su pensión mensual es de 3,800 pesos, por debajo incluso del mínimo oficial de 4,000 pesos establecido en septiembre de 2025, una cifra que al cambio informal equivale a menos de diez dólares. Él la llamó una limosna.

Para ilustrar lo que significa vivir con eso, Lacosta contó un episodio preciso: había ahorrado durante tiempo, logró comprar pollo, y luego llegaron los apagones. No podía cocinarlo. Tendría que botarlo. Cuba ha sufrido al menos ocho desconexiones totales del sistema eléctrico en lo que va del año; la más reciente dejó sin luz a más de nueve millones de personas.

Su caso no es una excepción. Una encuesta de la Asociación Sindical Independiente de Cuba a 506 jubilados en cinco provincias reveló que el 99% afirma que su pensión no cubre alimentación, vivienda ni medicamentos, y que el 90.7% continúa trabajando después de jubilarse. El economista Javier Pérez Capdevila estima que una persona necesita 96,060 pesos mensuales para cubrir necesidades básicas, más de dos tercios destinados solo a comida. La distancia entre esa cifra y lo que recibe Lacosta es un abismo.

Las historias se acumulan: un anciano ciego en Holguín cobra 3,000 pesos de pensión por discapacidad, pero gasta 2,000 en transporte para llegar al banco. Otro abuelo relató en un video viral que con su jubilación de 3,700 pesos solo pudo comprar un litro de aceite y dos refrescos.

Lacosta también cuestionó la retirada de la delegación cubana en la Asamblea General de la ONU, cuando el canciller Bruno Rodríguez Parrilla abandonó la sala mientras Trump calificaba a Cuba de estado absolutamente fallido. Un comentarista en su publicación interpretó ese gesto como una confesión de no tener argumentos para responder. Lacosta rechazó además las declaraciones de dirigentes que afirman compartir las penurias del pueblo, y cerró con una pregunta que nadie respondió: nos están matando, ¿hasta cuándo seguiremos viviendo de promesas?

Luis Lacosta llevaba sesenta y cinco años trabajando cuando decidió contar su historia en Facebook. Era un escenógrafo reconocido, vinculado al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos desde 1962, hombre de oficio y trayectoria. Lo que escribió el jueves fue un testimonio que acumuló decenas de comentarios de otros cubanos que se reconocían en cada palabra: tras más de seis décadas de trabajo ininterrumpido, su pensión mensual era de 3,800 pesos. Él la llamaba una limosna.

La cifra sitúa a Lacosta por debajo incluso del mínimo oficial de 4,000 pesos establecido en septiembre de 2025 para ciertos pensionados, cantidad que al cambio informal equivale a menos de diez dólares. Pero los números no capturan la textura de lo que significa vivir con eso. Lacosta describió un episodio que lo ilustra con precisión: había estado ahorrando durante tiempo, logró comprar pollo, y luego llegaron los apagones. No podía cocinarlo. Tendría que botarlo. La crisis energética del país acumula al menos ocho desconexiones totales del sistema eléctrico en lo que va del año; la más reciente, el 18 de septiembre, dejó sin electricidad a más de nueve millones de personas.

El economista Javier Pérez Capdevila ha estimado que una persona necesita alrededor de 96,060 pesos mensuales para cubrir necesidades básicas en Cuba, de los cuales más de dos tercios corresponderían solo a alimentación. La brecha entre esa cifra y lo que recibe Lacosta es un abismo. Pero su caso no es excepcional. Una encuesta de la Asociación Sindical Independiente de Cuba a 506 jubilados en cinco provincias reveló que el 99 por ciento afirma que su pensión no cubre alimentación, vivienda y medicamentos. El 90.7 por ciento continúa trabajando después de jubilarse. Ancianos consultados por medios alternativos han descrito su vejez como un desastre; uno resumió la situación con una frase que no deja espacio para interpretación: todos los viejos están muriendo de hambre.

Las historias se repiten con distintos rostros. Un anciano ciego que vive solo en Holguín cobra 3,000 pesos de pensión por discapacidad, pero debe gastar 2,000 en transporte para llegar al banco, quedándole apenas 1,000 pesos al mes. Otro abuelo relató en un video que se hizo viral que con su jubilación de 3,700 pesos solo pudo comprar un litro de aceite valorado en 3,500 pesos y dos refrescos. El dinero se evapora antes de que pueda servir para nada.

En su publicación, Lacosta también cuestionó la respuesta del gobierno a nivel internacional. El 22 de septiembre, durante la Asamblea General de la ONU, la delegación cubana encabezada por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla abandonó la sala mientras el presidente Donald Trump calificaba a Cuba de estado absolutamente fallido. Lacosta preguntó por qué no se quedaron, por qué no pidieron la palabra para confrontarlo. Un internauta que comentó su publicación ofreció una lectura propia: levantarse fue una confesión de que no tenían argumentos para desmentir lo que se decía.

Lacosta también rechazó como una burla las declaraciones de dirigentes que afirman compartir las mismas penurias que la población. Ninguno vive con las zozobras desesperantes que viven los jubilados, escribió. Su conclusión fue amarga y directa: nos están matando, ¿hasta cuándo seguiremos viviendo de las promesas y futuros mejores? La pregunta quedó sin respuesta, flotando en el muro de Facebook donde decenas de cubanos ancianos reconocieron su propia vida en cada palabra.

Ya esto es más que abuso. En pleno siglo XXI no sé qué es tener electricidad, agua potable y sobre todo comida. Después de haber trabajado más de 65 años ininterrumpidamente tengo la limosna de 3,800 pesos como jubilación.
— Luis Lacosta, escenógrafo cubano jubilado
Todos los viejos estamos muriendo de hambre.
— Anciano cubano consultado por medios alternativos
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