En el estadio Américo Montanini, el fútbol colombiano ofreció una de esas tardes que recuerdan por qué el juego nunca se da por terminado: Bucaramanga dominó con autoridad y diez hombres, pero Medellín encontró en Juan Fernando Quintero la chispa para remontar y rescatar un empate 2-2 que sabe a poco para ambos. El VAR anuló lo que pudo haber sido la victoria visitante, dejando a cada equipo con sus propias reflexiones sobre el destino y la justicia del juego.