JP Morgan vuelve a recomendar carry trade en pesos tras corrección cambiaria

El mercado aún está pidiendo mucho por el riesgo de invertir en Argentina
JP Morgan ve en la prima de riesgo elevada de los bonos en pesos la oportunidad de ganancia que justifica el retorno.
Mark

¿Por qué JP Morgan se fue en junio y vuelve ahora? ¿Qué cambió realmente?

Mimi

El banco vio venir la tormenta cambiaria. Cuando se fue, el peso estaba bajo presión y las reservas parecían frágiles. Ahora, después de la corrección, el peso se está apreciando en términos reales, la inflación está bajando, y el acuerdo con el FMI parece más sólido. Es el mismo mercado, pero con números diferentes.

Mark

Pero si todo está mejor, ¿por qué sigue habiendo tanta prima de riesgo en los bonos en pesos?

Mimi

Porque Argentina es Argentina. El mercado aún no confía completamente. Esa prima alta es exactamente lo que atrae a JP Morgan: hay dinero que ganar si las cosas salen bien, pero el mercado aún está pidiendo mucho por el riesgo. Es la oportunidad que ven.

Mark

¿Qué pasa si el peso llega al techo de la banda y el BCRA tiene que defenderlo?

Mimi

Ese es el escenario que JP Morgan dice que no es su base, pero que reconoce. Si el banco central gasta reservas para defender el techo, los inversores empiezan a preocuparse por si quedan suficientes. Eso sube la prima de riesgo país, y todo se desmorona. Es un círculo vicioso.

Mark

¿Entonces confían en que el BCRA no llegará a eso?

Mimi

Sí. Creen que el comportamiento reciente del mercado muestra que la banda superior es un respaldo creíble. Que el mercado mismo está haciendo el trabajo de mantener el peso dentro de los límites. Pero es una apuesta sobre la confianza.

Mark

¿Cuál es el riesgo político que mencionan?

Mimi

No lo dicen explícitamente, pero está claro: cualquier shock político que debilite la disciplina fiscal o que haga que el Gobierno se desvíe del programa con el FMI. Argentina tiene elecciones en el horizonte, y eso siempre es una fuente de incertidumbre.

  • JP Morgan salió de los activos en pesos en junio, evitó las pérdidas de julio y ahora regresa con una recomendación de reinversión, lo que señala un cambio de percepción tan rápido como revelador.
  • La corrección cambiaria, lejos de ahuyentar al capital institucional, reordenó el mercado y dejó tasas en pesos lo suficientemente altas como para que el riesgo vuelva a parecer rentable.
  • El acuerdo revisado con el FMI y la convergencia de la inflación hacia el 2% mensual están reconstruyendo la visibilidad de corto plazo que los inversores necesitan para comprometerse con instrumentos locales.
  • Las licitaciones primarias de deuda ya muestran participación renovada, y los flujos hacia bonos CER y tasa fija se recuperan, aunque los bonos dólar linked pierden atractivo ante la apreciación del peso.
  • El riesgo más concreto permanece latente: si el peso toca el techo de la banda de flotación y el BCRA debe usar reservas para defenderlo, la prima de riesgo podría dispararse y revertir toda la dinámica en cuestión de días.

En el eterno ciclo de confianza y desconfianza que define la relación entre los mercados globales y Argentina, JP Morgan ha vuelto a girar su brújula hacia los activos en pesos apenas semanas después de haberlos abandonado. El banco, que anticipó las turbulencias cambiarias de julio y se retiró a tiempo, ahora ve en la corrección misma una oportunidad: tasas elevadas, inflación convergente y un peso en apreciación real configuran las condiciones clásicas del carry trade. La pregunta que subyace no es técnica sino histórica: ¿puede Argentina sostener esta vez la estabilidad que tantas veces prometió y perdió?

A finales de junio, JP Morgan tomó una decisión que resultó ser la correcta: salir de los activos en pesos antes de que el mercado cambiario se agitara en julio. Ahora, con el mismo pragmatismo, el banco regresa y recomienda a sus clientes volver al carry trade en pesos argentinos.

El argumento central es que el mercado se ha reordenado favorablemente. Tras la corrección cambiaria, las tasas en pesos se mantienen elevadas y los bonos —tanto los indexados por inflación vía CER como los de tasa fija— ofrecen una prima de riesgo que el banco considera atractiva dado el contexto de estabilización. El peso muestra apreciación real, la inflación converge hacia el 2% mensual y el acuerdo revisado con el FMI, con metas de reservas más realistas, ha mejorado la visibilidad de corto plazo. Esas son exactamente las condiciones que los operadores de carry trade buscan: una moneda que se aprecia y tasas que compensan con creces el riesgo.

JP Morgan propone un enfoque diversificado: los instrumentos CER siguen siendo útiles como cobertura ante sorpresas inflacionarias, mientras que los bonos a tasa fija ganan atractivo si la desinflación se consolida. Los bonos dólar linked, en cambio, han perdido brillo por la apreciación reciente del peso, aunque conservan valor ante escenarios de incertidumbre electoral.

El banco proyecta que esta dinámica positiva puede consolidarse en la segunda mitad del año, pero con una advertencia que resume toda la complejidad argentina: el escenario depende de disciplina fiscal, de que el programa con el FMI no sufra sobresaltos y de que no aparezcan shocks políticos o externos. El riesgo más concreto es que el peso alcance el techo de la banda de flotación y obligue al BCRA a usar reservas para defenderlo, lo que podría elevar el riesgo país y alimentar un círculo vicioso. JP Morgan no lo considera su escenario base, pero lo nombra porque sabe, como lo sabe cualquier observador de Argentina, que el carry trade es un juego que funciona hasta que, de pronto, deja de funcionar.

A finales de junio, JP Morgan había decidido alejarse de los activos en pesos argentinos. El banco de Wall Street vio venir las turbulencias del mercado cambiario y se retiró justo antes de que el dólar saltara en julio, dejando a otros inversores con pérdidas. Ahora, apenas semanas después, el mismo banco está recomendando a sus clientes que vuelvan.

La razón es simple: el mercado se ha reordenado. Después de la corrección cambiaria y con las tasas de interés en pesos manteniéndose en niveles elevados, JP Morgan ve una ventana de oportunidad que no existía hace poco. El banco argumenta que los bonos en pesos —especialmente aquellos ajustados por inflación mediante el CER y los de tasa fija— ahora ofrecen un atractivo que refleja todavía una prima de riesgo considerable, a pesar de que otras variables macroeconómicas muestran signos de estabilización. En otras palabras, el mercado aún está pidiendo mucho por el riesgo de invertir en Argentina, lo que significa que hay dinero que ganar para quien esté dispuesto a tomarlo.

Lo que cambió en las últimas semanas es la percepción sobre la solidez del programa económico. El acuerdo revisado con el Fondo Monetario Internacional, con metas de acumulación de reservas más realistas, ha mejorado la visibilidad de corto plazo. El peso está mostrando una tendencia de apreciación real, favorecida por una inflación que converge hacia el 2% mensual y una estabilización nominal del tipo de cambio. Combinado con una política de tasas aún contractiva, esto genera las condiciones que los operadores de carry trade buscan: tasas altas en una moneda que se está apreciando. Los flujos hacia activos locales ya están recuperándose. Las licitaciones primarias de deuda están viendo una participación renovada, y el clima para la deuda doméstica ha mejorado notablemente después de meses de incertidumbre política y cambiaria.

JP Morgan sugiere un enfoque diversificado dentro del universo de bonos en pesos. Los instrumentos indexados por inflación siguen siendo atractivos como protección contra sorpresas alcistas de precios, pero si la desinflación se consolida, también hay valor en bonos a tasa fija. El banco identifica oportunidades específicas en papeles a corto y mediano plazo del Tesoro nacional, colocados a tasas competitivas y con buena recepción del mercado. Los bonos dólar linked, por su parte, han perdido atractivo debido a la apreciación reciente del peso, aunque el banco reconoce que mantienen valor en escenarios de incertidumbre electoral.

El banco proyecta que esta dinámica positiva podría consolidarse en la segunda mitad del año, pero con una advertencia clara: todo depende de que se mantenga la disciplina fiscal, de que el programa con el FMI no sufra sobresaltos, y de que no ocurra un shock político o un deterioro de las condiciones externas. El riesgo más concreto que JP Morgan identifica es que si el peso alcanzara el techo de la banda de flotación y el Banco Central tuviera que usar reservas para defenderlo, los inversores podrían preocuparse por el agotamiento de las reservas, lo que elevaría la prima de riesgo país y alimentaría un círculo vicioso. Sin embargo, el banco no considera que este sea su escenario base. Cree que el comportamiento reciente del mercado respalda su tesis de que la banda superior sigue siendo un respaldo creíble, que el BCRA tiene las herramientas para defenderla sin comprometer la estabilidad.

Lo que está en juego es si Argentina puede mantener la estabilidad nominal que ha logrado en los últimos meses. Si lo logra, si el Gobierno sigue mostrando señales de consolidación fiscal y si no hay sorpresas políticas, los activos en pesos deberían seguir atrayendo interés de inversores institucionales. Pero la historia de Argentina está llena de giros inesperados, y JP Morgan sabe que el carry trade es un juego que funciona hasta que deja de funcionar.

Si bien no describiríamos al tipo de cambio real como infravalorado en los niveles actuales, el ajuste reciente ha sido significativo, mejorando la relación riesgo-recompensa para las operaciones de carry trade
— JP Morgan
Si la estabilidad nominal persiste y el Gobierno sigue mostrando señales de consolidación, los activos en pesos deberían seguir atrayendo interés
— JP Morgan
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