En Matanzas, Cuba, una joven de 22 años que estudia veterinaria ha convertido su hogar en refugio de unos veinte animales rescatados, entre ellos un cocodrilo híbrido que llegó herido y destinado a rituales religiosos. La historia de Lorena Montes Peña se volvió viral no por el exotismo de la convivencia, sino por la seriedad con que ella la ejerce: con disciplina, escasez y una advertencia clara de que nadie debería imitarla. En medio de la crisis económica cubana, su labor plantea una pregunta antigua sobre los límites del cuidado y el precio de la compasión.