Desde el sur de Chile, una joven de 17 años convirtió la solidaridad en acción concreta: viajó a La Habana con cuatro maletas cargadas de donaciones para mujeres cubanas, fruto de meses de trabajo comunitario organizado por la Juventud Comunista de Valdivia. Gabriela Leal Yilorm encarna una tradición latinoamericana de internacionalismo juvenil que transforma la convicción política en gesto material. Su regreso a Chile no cierra el ciclo, sino que lo extiende: ahora llevará su testimonio a otros jóvenes, convirtiendo la experiencia vivida en puente entre dos pueblos.
Joven chilena de la Juventud Comunista lleva solidaridad a Cuba
Los cubanos no se rinden frente al gobierno de ultraderecha
¿Por qué una estudiante de 17 años en el sur de Chile dedica meses a recopilar donaciones para Cuba? ¿Qué la motiva?
Dice que es admiración y respeto por el pueblo cubano, guiada por principios de internacionalismo. Ve el bloqueo como una injusticia y siente que desde afuera pueden ayudar a que Cuba no esté sola.
Eso está claro en lo que ella dice. Lo que no sabemos es cuánta gente en Valdivia realmente participó en la colecta, o si esas donaciones llegaron efectivamente a las mujeres cubanas o si se entregaron a través de canales oficiales. El artículo dice que fueron entregadas a la Federación de Mujeres Cubanas, pero no hay confirmación independiente.
¿Qué tipo de complejidades materiales ve ella en Cuba?
No lo especifica en detalle. Dice que la isla tiene "complejidades materiales" pero está "firme en su resistencia". Parece ser una observación general sobre las dificultades que enfrenta.
Exacto. Ella visitó Cuba, pero el artículo no cuenta qué vio realmente, qué conversaciones tuvo, qué le sorprendió. Es más un testimonio de sus convicciones que un relato de su experiencia en la isla.
¿Cuál es el alcance real de estas actividades de la Juventud Comunista en Valdivia?
Organizaron una peña cultural, una jornada de reflexión, y movilizaron a la comunidad local durante varios meses. Cuatro maletas de 23 kilos cada una es un volumen real de donaciones.
Sí, pero "gran parte de la comunidad valdiviana" es vago. ¿Fueron decenas de personas? ¿Cientos? ¿Cuántos miembros tiene la Juventud Comunista en esa ciudad? Sin esos números, es difícil medir el impacto real de lo que hicieron.
O Pulso
- Una estudiante de último año de preuniversitario organizó durante meses una colecta solidaria que movilizó a simpatizantes, una universidad sureña y espacios culturales, reuniendo más de 500 toallas higiénicas, tampones, pañales y medicamentos.
- Las cuatro maletas de 23 kilogramos cada una representan la tensión entre la escasez material que enfrenta Cuba y la voluntad de comunidades lejanas de responder con recursos concretos.
- La Juventud Comunista de Valdivia enmarcó las donaciones en un debate político más amplio, vinculando la situación cubana con Palestina y conmemorando los 100 años de Fidel Castro como acto de memoria activa.
- Leal entregó personalmente las donaciones a la Federación de Mujeres Cubanas, transformando un esfuerzo colectivo en un acto de contacto directo entre organizaciones de dos países.
- De regreso en Chile, la joven planea recorrer espacios juveniles para compartir lo que vio en La Habana, convirtiendo su viaje en herramienta de información y movilización entre sus pares.
Desde el sur de Chile, una joven de 17 años convirtió la solidaridad en acción concreta: viajó a La Habana con cuatro maletas cargadas de donaciones para mujeres cubanas, fruto de meses de trabajo comunitario organizado por la Juventud Comunista de Valdivia. Gabriela Leal Yilorm encarna una tradición latinoamericana de internacionalismo juvenil que transforma la convicción política en gesto material. Su regreso a Chile no cierra el ciclo, sino que lo extiende: ahora llevará su testimonio a otros jóvenes, convirtiendo la experiencia vivida en puente entre dos pueblos.
Gabriela Leal Yilorm tiene 17 años y vive en Valdivia, al sur de Chile. Estudia su último año antes de la universidad, quiere ser profesora, y es miembro activa de la Juventud Comunista. Este año, esa militancia la llevó a protagonizar un esfuerzo solidario que comenzó en su ciudad y terminó en La Habana.
Durante meses, la organización juvenil de Valdivia canalizó energías hacia Cuba. Organizaron un encuentro por la paz con jornadas de reflexión, y una peña cultural folclórica para conmemorar los 100 años de Fidel Castro. Ese espacio sirvió también como punto de recolección de donaciones. Para Leal, recordar a Castro no es nostalgia: es mantener viva la memoria de un proyecto de justicia social.
La colecta tuvo un enfoque específico: las donaciones estaban destinadas exclusivamente a mujeres cubanas. Se reunieron aproximadamente 500 toallas higiénicas, 180 tampones, pañales para adultos mayores y bebés, leches en polvo y una cantidad significativa de medicamentos. Todo fue empacado en cuatro maletas de 23 kilogramos. Leal viajó con ellas a Cuba y las entregó directamente a la Federación de Mujeres Cubanas.
Su motivación, dice, nace de la admiración al pueblo cubano y de principios de internacionalismo. Ve el bloqueo como una presión injusta y estas acciones como una forma de demostrar que Cuba no está sola. También las entiende como herramienta para informar a los chilenos sobre la realidad de la isla.
Ahora, de regreso en Valdivia, Leal se prepara para compartir su experiencia con otros jóvenes. Lo que comenzó como una colecta local se convierte en testimonio: el de una estudiante que viajó con medicinas y artículos de higiene, y regresa con historias de resistencia para contar.
Gabriela Leal Yilorm tiene 17 años, vive en Valdivia, en la región de Los Ríos al sur de Chile, y cursa su último año de preuniversitario. Quiere ser profesora. También es miembro activo de la Juventud Comunista, una organización que en los últimos meses ha canalizado su energía hacia actividades de apoyo a Cuba, y ella ha sido parte central de ese trabajo.
Este año, la organización realizó un encuentro por la paz que incluyó una jornada de reflexión sobre lo que describe como genocidio en Cuba y Palestina. Acompañaron esa reflexión con una peña cultural de carácter folclórico, con música y danza, dedicada a conmemorar los 100 años de Fidel Castro. Para Leal, recordar a Castro en este momento no es nostalgia sino necesidad histórica: mantener viva la memoria de su proyecto de justicia social, identificarse con su pensamiento y con lo que buscaba lograr.
Pero las actividades fueron más allá de lo simbólico. Durante varios meses, la Juventud Comunista de Valdivia organizó una colecta solidaria que movilizó a gran parte de la comunidad local. Participaron simpatizantes con Cuba, colaboró una universidad del sur, y la peña de los 100 años de Fidel sirvió también como espacio para recopilar donaciones. El trabajo fue arduo y específico: las donaciones tenían un carácter de género, destinadas exclusivamente a mujeres cubanas.
Lo que se reunió fue considerable. Aproximadamente 500 toallas higiénicas, 180 tampones, pañales para adultos mayores y bebés, leches en polvo y una cantidad significativa de medicamentos. Todo empacado en cuatro maletas de 23 kilogramos cada una. Leal viajó a Cuba con esas maletas y las entregó directamente a la Federación de Mujeres Cubanas. Describe el proceso como agotador y difícil, pero también provechoso y significativo.
Su motivación, según explica, surge de la admiración y respeto que siente hacia el pueblo cubano, guiada por principios de internacionalismo. Las actividades solidarias, dice, buscan resaltar la necesidad de unidad entre los pueblos. Está consciente del bloqueo imperialista contra la isla caribeña y ve estas acciones como una forma de ayudar a resistir desde afuera, de expresar que Cuba no está sola. También funcionan, en su visión, como herramienta de información para que las personas en Chile conozcan la actualidad cubana.
Ahora, de regreso en Chile, Leal tiene planes de difundir su experiencia. Hablará en muchos lugares sobre lo que vio en La Habana. Contará a sus compañeros jóvenes cómo se encuentra la isla actualmente, con sus complejidades materiales pero firme en su resistencia frente a lo que ella caracteriza como el gobierno de ultraderecha de Donald Trump. Su mensaje es que los cubanos no se rinden. Lo que comenzó como una colecta local en el sur de Chile se convierte ahora en testimonio que circulará entre jóvenes chilenos, llevando consigo la experiencia de una estudiante que viajó con medicinas y toallas higiénicas, y regresa con historias de resistencia.
Citações Notáveis
Estas actividades las realizamos por la admiración y respeto que sentimos con el pueblo cubano, también por el internacionalismo, que tanto nos guía en valores y principios.— Gabriela Leal Yilorm
Somos conscientes del bloqueo imperialista que existe contra la isla caribeña. Nos parece fundamental ayudar de alguna manera a resistir desde afuera.— Gabriela Leal Yilorm