Estamos atrapados en este estúpido ciclo de derramamiento de sangre
Cedar ve la reocupación de Beaufort como símboma de que Israel va por el camino equivocado, atrapado en un ciclo de violencia sin fin. El cineasta critica que Israel controla más territorio extranjero que en 1982 y pide liderazgo que ofrezca esperanza más allá de la guerra interminable.
- Israel reocupó Beaufort en mayo de 2024, 26 años después de abandonarlo en 2000
- Cedar tiene un hijo sirviendo en el ejército israelí bajo órdenes de Netanyahu
- Dos proyectos de Cedar en Hollywood (con Spielberg y Meryl Streep) están congelados desde 2023
- Nadav Lapid fue expulsado del festival de Marsella por tener financiación estatal israelí
El director Joseph Cedar lamenta la reocupación de Beaufort en Líbano y denuncia la ausencia de voces críticas en Israel contra la política de Netanyahu, aunque rechaza extender boicots al ámbito cultural.
Joseph Cedar se sienta en su apartamento de Tel Aviv, a pasos del Mediterráneo, y habla sin filtros sobre un castillo que cambió su vida dos veces. Beaufort, la fortaleza cruzada del siglo XII en el sur del Líbano, fue el escenario de su película de 2007, un thriller claustrofóbico que le llevó a una nominación de la Academia de Hollywood y lo lanzó hacia una carrera internacional. Ahora, 26 años después de que Israel abandonara el lugar en 2000, las tropas han regresado. Esta vez no para ocupar, sino para reocupar. Y Cedar, que sirvió allí de joven como médico paracaidista, ve en ese regreso algo que Netanyahu celebra como victoria pero que él interpreta como fracaso.
La historia de Beaufort es la historia de un ciclo. En 1982, Israel tomó el castillo a milicianos palestinos. Dieciocho años después, madres de soldados hartas de ver regresar ataúdes de una misión sin sentido movilizaron al país. Israel se fue. Beaufort quedó como símbolo de la futilidad de la ocupación. Pero en mayo pasado, las tropas regresaron, esta vez contra Hezbolá, el grupo armado chií que paradójicamente nació de aquella ocupación anterior. Netanyahu habló de subsanar una retirada. Cedar ve algo distinto: la prueba de que algo fundamental está roto.
"Siento que en el fondo somos conscientes de que, si hemos vuelto a Beaufort, es que algo va mal, que vamos por el camino equivocado", dice en la conversación con EL PAÍS. "Cuesta aceptar que estemos atrapados en este estúpido ciclo de derramamiento de sangre". Cedar aceptó la entrevista sin período promocional porque quiere denunciar lo que llama el momento "dramático" que atraviesa Israel. Tiene un hijo en el ejército. Ese hijo recibe órdenes de Netanyahu. Esas órdenes, en la visión de Cedar, conducen a una guerra sin fin.
Lo que Cedar lamenta no es solo la reocupación física de un territorio. Es la ausencia de voces en Israel que ofrezcan algo distinto a la lógica de la fuerza. Israel controla más territorio extranjero ahora que en 1982. Bombardeó más países el año pasado que nunca antes. Pero Cedar cree que Israel ha olvidado algo fundamental sobre sí mismo. "Hay un límite a nuestro poder y, al parecer, no lo hay a cuánto están dispuestos a sufrir nuestros enemigos", dice. "Tenemos que comprender las limitaciones de nuestro poder y aceptar que no hay solución militar a este caos en el que nos encontramos".
El cineasta habla desde una tradición. Creció en la ortodoxia judía de Nueva York. Las baldas de su apartamento están llenas de volúmenes de tradición religiosa. Esa formación le permitió contar historias sin clichés, como en "Our Boys", la serie de HBO que cocreó sobre la ocupación palestina. Netanyahu la llamó antisemita y pidió boicotearla. Ahora Cedar está atrapado en una paradoja: sus últimos dos proyectos en Hollywood están congelados desde 2023. Uno es una nueva versión del SS Exodus con Steven Spielberg como productor. El otro es "Useful Idiots", un thriller con Meryl Streep que debería haber comenzado a rodarse. Ambos quedaron en suspenso. Nadie le dice por qué.
Eso lo lleva inevitablemente al tema del boicot cultural. Su colega Nadav Lapid, considerado uno de los críticos más acérrimos de Israel, fue expulsado del festival de cine de Marsella porque su película tenía financiación estatal israelí. Lapid fue sacado del jurado bajo presión. Más de 350 figuras del cine protestaron. Lapid habló de "fanatismo loco y sistemático". Cedar ve una parodia: "Nadav Lapid es considerado un disidente y, sin embargo, sigue recibiendo dinero de Israel, y cuando lo boicotean, lo boicotean como israelí, a pesar de ser probablemente el crítico más acérrimo de Israel".
Pero Cedar no rechaza los boicots en general. Rechaza extenderlos al ámbito cultural. "Cada historia es diferente, cada artista es diferente y cada situación debe evaluarse por lo que es", dice. "Yo no soy una bodega de vinos, ni fabrico armas. Cuento una historia que es resultado de una situación cultural". Lo que Cedar pide es lo que pide para Israel: inteligencia, no fuerza. Evaluación caso por caso, no condena automática. Un liderazgo que ofrezca esperanza. Un país que recuerde que fue construido con el cerebro, no con bulldozers. Y que entienda que cuando vuelves a ocupar el mismo castillo después de 26 años, algo ha fallado en el camino.
Notable Quotes
Siento que en el fondo somos conscientes de que, si hemos vuelto a Beaufort, es que algo va mal, que vamos por el camino equivocado— Joseph Cedar
Hay un límite a nuestro poder y, al parecer, no lo hay a cuánto están dispuestos a sufrir nuestros enemigos. Tenemos que comprender las limitaciones de nuestro poder y aceptar que no hay solución militar a este caos— Joseph Cedar
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué aceptó hablar ahora, sin estar promocionando una película?
Porque tiene un hijo en el ejército. Porque ve a su país atrapado en algo que no tiene salida. Porque cree que cualquiera con voz debería usarla para pedir esperanza en lugar de más guerra.
Pero usted mismo ha recibido financiación estatal israelí. ¿No es hipócrita criticar a Netanyahu mientras se beneficiaba del sistema?
Es una pregunta justa. Por eso rechaza la financiación estatal ahora. Pero el punto es más profundo: la diferencia entre un artista que cuenta historias incómodas y una bodega de vinos o una fábrica de armas. La cultura debería ser el lugar donde se cuestionan las cosas.
¿Cree que Israel ha perdido su alma?
No dice eso exactamente. Dice que Israel se ha convertido en algo que no quería ser. Que empezó como un país pequeño luchando por existir, y ahora es un imperio. Y los imperios tienen responsabilidades que Israel no está asumiendo.
¿Qué le pasó a sus películas con Spielberg y Meryl Streep?
No lo sabe. Nadie le lo dice. Están congeladas, no canceladas. Pero la pregunta implícita es clara: ¿es porque es israelí? ¿Porque sus películas tocan temas incómodos? Eso es lo que lo mantiene despierto.
¿Apoya entonces los boicots a Israel?
No. Apoya que cada caso se evalúe por lo que es. Nadav Lapid es un disidente, pero lo boicotearon como israelí. Eso es absurdo. Los boicots culturales son problemáticos porque matan el diálogo. Y el diálogo es lo único que puede salvar a Israel.
¿Qué espera que suceda?
Un líder que no sea un lunático. Que hable de soluciones diplomáticas desde una posición de fuerza moral, no de fuerza bruta. Que entienda que hay límites al poder. Que ofrezca algo que no sea más sangre.