Durante siglos, la pequeña isla de Menorca ha sido escenario de invasiones, ocupaciones y el silencioso peso del aislamiento geográfico. El psiquiatra Josep Rebordosa ha dedicado el último año a desentrañar cómo esa historia de vulnerabilidad constante ha esculpido un carácter colectivo marcado por la resiliencia, el estoicismo y un pragmatismo profundamente arraigado. Su obra, publicada junto a la Fundación Hospital de la Isla del Rey, nos recuerda que el temperamento de un pueblo no surge del azar, sino de las respuestas acumuladas a generaciones de incertidumbre. Comprender a los menorquine