En las canchas de la Copa Davis, dos jóvenes españoles —Jódar y Mérida— hicieron su debut internacional como si el peso de la ocasión no existiera. Ante Chile, demostraron que la madurez no siempre es cuestión de años, sino de carácter. Su victoria, construida con inteligencia y compostura, no fue solo un resultado deportivo: fue una señal de que el tenis español de equipos puede estar ante un nuevo capítulo.