En el fútbol, la euforia de la victoria a veces desborda los límites que las instituciones trazan para preservar la convivencia. Javier Correa, delantero de Colo Colo, asumió su parte en los gestos obscenos que siguieron al Superclásico ante Universidad de Chile, pero elevó su voz para cuestionar si la sanción de dos fechas impuesta por el Tribunal de Disciplina de la ANFP responde a la justicia o a algo más difícil de nombrar: el peso de pertenecer al club más grande. Su defensa, hecha en público y con la rabia apenas contenida, abre una pregunta que trasciende el incidente: ¿son iguales todo