Japón confirma, con datos revisados, que su economía creció un 0,4% interanual en el segundo trimestre, completando cinco trimestres consecutivos de expansión. El ajuste al alza —impulsado por un consumo privado que despertó levemente y una inversión pública más robusta— dibuja el retrato de una economía que avanza con cautela pero con persistencia. El momento no es menor: estas cifras llegan a una semana de que el Banco de Japón decida si eleva los tipos de interés a su nivel más alto en décadas, convirtiendo cada décima de crecimiento en un argumento con peso político y financiero.