En el umbral de una nueva era de exploración, Japón se prepara para enviar su nave MMX hacia Fobos, la enigmática luna de Marte, en busca de fragmentos de roca que podrían reescribir la historia del sistema solar. Lo que parece una misión de recolección es, en esencia, una pregunta filosófica lanzada al cosmos: ¿cómo llegaron el agua y los ingredientes de la vida a los planetas rocosos? Si la cápsula aterriza en Australia en 2031 con sus diez gramos de polvo marciano, la humanidad habrá dado un paso más hacia comprender no solo el origen de Marte, sino el suyo propio.