En un momento en que los espacios para la prensa independiente se estrechan en distintas partes del mundo, el periodista Jan Martínez Ahrens articula una verdad que la historia confirma repetidamente: el periodismo y la democracia no son aliados circunstanciales, sino condiciones recíprocas de existencia. Sin instituciones que garanticen la libertad de expresión y protejan a quienes investigan el poder, lo que queda no es periodismo sino su simulacro. Defender la democracia, desde esta lectura, es también defender la posibilidad misma de contar la verdad.