En un momento en que la transición energética global redefine las profundidades del océano como nuevas arterias de poder, la empresa belga Jan De Nul amplía su flota a cinco buques en construcción dedicados a la instalación y protección de cables submarinos de energía. La orden de un segundo gemelo del Isambard K. Brunel no es solo un acto comercial, sino una declaración de que la infraestructura invisible bajo el mar será tan decisiva para el futuro como las torres de viento que se alzan sobre él. Con tecnología de emisiones ultrabajas y motores preparados para combustibles del mañana, la com