En los primeros meses de 2026, Israel registró 718 millones de dólares en ingresos turísticos, una cifra que, vista en perspectiva, narra algo más profundo que un simple dato económico: el lento retorno de un país al mapa de los destinos posibles. La recuperación es real —un 51,80% por encima de lo registrado hace dos años— pero incompleta, pues aún representa apenas la mitad de lo que el sector generaba antes de la crisis. Es la historia de una nación que ha dejado atrás lo peor sin haber recuperado todavía lo que perdió.