Israel bombardea el sur de Líbano pese a la tregua mientras 330.000 desplazados esperan

Cuatro personas muertas, incluidas dos mujeres, y 20 heridas en bombardeos recientes; 330.000 personas forzosamente desplazadas; civiles viviendo bajo ocupación militar con prohibición de retorno.
Sentimos que aún estamos en guerra, aunque haya tregua
Mariam Ghazal, profesora de 42 años que vive en un municipio cercano a la zona ocupada por Israel.
Mark

¿Por qué Israel sigue bombardeando si hay una tregua en vigor?

Mimi

Porque la tregua no es un cese completo. Israel controla seiscientos kilómetros cuadrados del sur y dice que necesita expandir esa zona para neutralizar la amenaza de los misiles antitanque de Hezbolá. Cada bombardeo lo justifica como respuesta a algo específico.

Luke

Pero ¿cuánto de eso es verificable? El domingo alegaron que respondían a dos drones de Hezbolá sin consecuencias. ¿Quién confirma eso independientemente?

Mark

¿Qué quieren decir con "zona de seguridad"?

Mimi

Es territorio que Israel ocupa y controla militarmente. Dicen que es necesario para proteger el norte de Israel de los misiles de Hezbolá. Pero luego expanden operaciones más allá de esa zona sin explicar por qué.

Luke

Y aquí está el problema: no hay un observador neutral. Israel define qué es la zona de seguridad, qué es una amenaza, cuándo se retira. El acuerdo marco supuestamente lo regula, pero solo se ha implementado en un municipio de sesenta y ocho ocupados.

Mark

¿Qué pasó con los trescientos treinta mil desplazados?

Mimi

La mayoría ha regresado a sus comunidades. Pero los que viven cerca de la ocupación o dentro de ella no pueden volver, o si regresan, viven bajo bombardeos constantes. No es seguridad; es incertidumbre permanente.

Luke

Eso es importante: no son trescientos treinta mil desplazados actuales. Esa cifra es de la OIM y refleja el pico. Pero sigue habiendo gente que no puede regresar, y otros que han regresado pero viven en condiciones de guerra.

Mark

¿Qué quiere Israel realmente?

Mimi

El desarme total de Hezbolá en todo Líbano. Pero rechaza el enfoque gradual del acuerdo, que propone progresos recíprocos en zonas piloto. Quiere que Líbano ceda primero.

Luke

Y Líbano rechaza eso también. Ambos lados exigen que el otro ceda primero. Eso significa que el acuerdo está en punto muerto. No hay incentivo para que nadie se mueva.

Mark

¿Qué significa que Israel liberó a cinco personas?

Mimi

Que Netanyahu dijo que eran civiles desvinculados de organizaciones terroristas. Pero un grupo de familias libanesas registró treinta y seis casos de personas capturadas por Israel, varios durante la tregua de 2025. Así que esto es un gesto, no una resolución.

Luke

Y aquí falta información: ¿cuántas personas más siguen desaparecidas? ¿Bajo qué autoridad legal Israel las mantuvo? ¿Qué pasó en los interrogatorios? La noticia reporta lo que Netanyahu dijo, pero no lo que se puede verificar independientemente.

Mark

¿Cuándo termina esto?

Mimi

No está claro. El ejército israelí dice que no se retirará hasta que Hezbolá sea desarmado. Pero eso es un objetivo sin plazo, sin verificación neutral, sin mecanismo claro. Podría justificar una ocupación indefinida.

Luke

Y eso es lo que el reportaje señala al final: el objetivo es tan difícil de comprobar que podría alargar la ocupación indefinidamente. Eso no es una predicción; es una observación sobre cómo está estructurado el acuerdo.

  • Israel ocupa 600 km² del territorio libanés (6% del total)
  • 330.000 personas permanecen forzosamente desplazadas
  • Bombardeos recientes mataron a 4 personas e hirieron a 20, incluidos niños
  • 4.362 civiles muertos en Líbano desde marzo; 12.000+ heridos
  • Solo 1 de 68 municipios ocupados ha implementado el acuerdo marco

Israel ocupa 600 km² del territorio libanés y realiza bombardeos más allá de la zona ocupada, matando a civiles e hiriendo a otros, incluidos niños. Cerca de 330.000 personas permanecen forzosamente desplazadas; los civiles que regresan viven entre explosiones diarias y destrucción de infraestructuras estatales y sanitarias.

Israel mantiene operaciones militares en el sur de Líbano a pesar de dos acuerdos de alto el fuego, dejando 330.000 personas desplazadas mientras las negociaciones se estancan y los civiles viven bajo constante amenaza.

Trescientas treinta mil personas permanecen atrapadas lejos de sus hogares. No es que hayan elegido marcharse; Israel las ha mantenido fuera, y aunque dos acuerdos de alto el fuego suscritos en los últimos meses han reducido la intensidad de la guerra entre Israel y Hezbolá, el conflicto sigue ardiendo en el sur del país, donde las tropas israelíes controlan seiscientos kilómetros cuadrados —aproximadamente el seis por ciento del territorio libanés— y sus bombardeos continúan extendiéndose más allá de esa zona ocupada.

El domingo pasado, Israel emitió su primer orden de desalojo desde junio, argumentando que respondía al disparo de dos drones de Hezbolá contra sus fuerzas. Esa misma jornada, bombardeos sin previo aviso mataron a cuatro personas, entre ellas dos mujeres, e hirieron a otras veinte, incluidos menores. Uno de esos ataques destruyó un hospital abandonado cerca de Nabatie que había servido como refugio para desplazados; Israel alegó que milicianos libaneses se escondían allí. También dañó un edificio del ministerio de Finanzas en el mismo municipio. Mientras tanto, el ejército israelí sigue expandiendo sus operaciones terrestres más allá de lo que denomina su "zona de seguridad", sin emitir declaraciones oficiales, penetrando en aldeas fronterizas donde provoca la huida de civiles mediante redadas ocasionales o control mediante fuego.

Mariam Ghazal, profesora de cuarenta y dos años que vive en Majdel Selm, un municipio cercano a la zona ocupada, resume el sentimiento de quienes han permanecido o regresado: "Sentimos que aún estamos en guerra". Desde su casa, oye las explosiones diarias con las que Israel destruye los pueblos ocupados cercanos. Su municipio se encuentra junto a los que Israel arrasa con detonaciones controladas. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha asegurado públicamente que han hecho desaparecer decenas de municipios "donde no hay adonde volver". Ghazal cuenta con placas solares y un pozo, pero observa que sus vecinos están "muy enfadados" con las autoridades libanesas, a las que culpan de negociar con Israel un acuerdo que consideran desfavorable. Muchas familias están confundidas sobre si escolarizar a sus hijos más al norte por seguridad, con el inicio del curso escolar próximo.

En Zawtar el Gharbiyeh, el único municipio donde Israel ha levantado la ocupación gracias al acuerdo marco, tampoco hay esperanza. Mira Darwish, ingeniera de veinticuatro años, pasa el día frente a su casa, ahora inservible, y duerme en otro municipio. "Es tanta la incertidumbre que la gente evita gastar dinero en reparar sus hogares y negocios y los dejan como están", lamenta. El ejército israelí está a pocos metros, en el pueblo de al lado, donde el viernes detonaron nuevas viviendas. "Algunos vecinos pueden oír a los israelíes hablar y reír durante la noche", explica Darwish. "Dimos una oportunidad al Gobierno para negociar con Israel, pero no han demostrado que mereciera la pena".

Los dos acuerdos de alto el fuego —uno firmado en abril entre el Gobierno de Benjamín Netanyahu y Hezbolá, y otro en junio que incluyó un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán— fueron diseñados para desescalar el conflicto. El acuerdo marco persigue el desarme de la milicia y el levantamiento de la ocupación mediante progresos recíprocos en varias zonas piloto, por ahora implementadas en solo uno de los sesenta y ocho municipios ocupados. Pero ambas partes rechazan ese enfoque gradual y exigen que el adversario ceda primero, alejando del horizonte el fin de las hostilidades. El presidente libanés, Joseph Aoun, partidario del desarme de Hezbolá, condenó el domingo a Israel por una "peligrosa escalada" que se extiende sobre instituciones estatales y centros sanitarios, y exhortó a Estados Unidos, como mediador y garante del pacto, a "detener" esas violaciones.

Desde que la guerra abierta retornó a Líbano el dos de marzo —cuando Hezbolá disparó contra Israel en solidaridad con Teherán tras el asesinato del ayatolá Jamaneí—, el ejército israelí ha matado a cuatro mil trescientas sesenta y dos personas en Líbano e hirió a más de doce mil, la gran mayoría civiles, según el ministerio de Sanidad libanés. Hezbolá ha matado a treinta y tres soldados israelíes y a tres civiles, según el último recuento de la ONU en junio, más dos uniformados israelíes muertos en agosto. La mayoría de los 1,2 millones de desplazados registrados inicialmente han regresado, pero los residentes de aldeas bajo ocupación tienen prohibido el retorno, y los de áreas cercanas viven entre bombardeos ocasionales y la destrucción de redes de agua y electricidad.

El ejército israelí anunció el jueves la toma de la cresta de Ali Taher, a una decena de kilómetros de la frontera, donde dice haber descubierto un centro de mando subterráneo con instalaciones militares, dormitorios, duchas y cocina. Katz declaró que esta toma "consolida la zona de seguridad" y transmite un mensaje de victoria militar de cara a las elecciones parlamentarias previstas para octubre en Israel. El ejército advierte que no se retirará "hasta que Hezbolá sea desarmado en todo Líbano", rechazando nuevamente el planteamiento escalonado de la tregua y marcando un objetivo cuya difícil comprobación podría alargar la ocupación indefinidamente. El proceso diplomático, estancado, reunirá a Líbano e Israel por primera vez en un mes en los próximos días. Entre tanto, Israel liberó el jueves y viernes a cinco personas, dos de ellas sirias, que había mantenido encarceladas tras secuestrarlas en el sur libanés. Un grupo de familias libanesas afirmó en agosto que tenía treinta y seis casos registrados de personas capturadas por Israel, varios de ellos abducidos durante la tregua de 2025.

Sentimos que aún estamos en guerra
— Mariam Ghazal, profesora de 42 años en Majdel Selm
Es tanta la incertidumbre que la gente evita gastar dinero en reparar sus hogares y negocios
— Mira Darwish, ingeniera de 24 años en Zawtar el Gharbiyeh
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