En el intrincado tablero de Oriente Medio, Israel bombardeó una base aérea siria cerca de Alepo tras advertir repetidamente a Damasco que la presencia militar turca en esa instalación constituía una amenaza inaceptable. Netanyahu invocó un entendimiento de seguridad bilateral que, según Tel Aviv, Siria eligió ignorar al abrir sus puertas a Ankara. El episodio revela cuánto pesan los equilibrios tácitos en regiones donde cada movimiento militar resuena como un mensaje político, y cómo la estabilidad puede fracturarse cuando esos acuerdos silenciosos se ponen a prueba.