Durante seis décadas, la fotógrafa barcelonesa Isabel Muñoz ha convertido su cámara en un instrumento de escucha: capaz de registrar tanto la belleza como el abismo. Con la inauguración de 'Somos agua' en Biarritz, Muñoz vuelve a tender un puente entre lo estético y lo humano, recordándonos que el arte verdadero no puede mirar al cielo sin descender también al infierno. Su trayectoria —desde los palacios de su infancia hasta los campos minados de Camboya y las costas amenazadas por la crisis ambiental— es la historia de una mirada que eligió comprometerse.
Isabel Muñoz: «No se puede mostrar el cielo sin tocar el infierno»
Muñoz ha documentado víctimas de minas antipersona en Camboya, represión política bajo Pol Pot, y sufrimiento humano en contextos de conflicto y pobreza extrema en múltiples países.